LAS DESAPARICIONES

Hay una temporada de caza dentro de mi alma.
En su espesor se esconden las bestias santificadas por la tristeza.
Sal a buscarlas y acorrálalas bajo los signos invisibles del destino.
Hilos de sangre que conectan la sombra con el corazón memorioso.
Caminos que se internan y ya no tienen posibilidad de regreso.
Tiraste las migajas pero vino el hambre, la noche… el viento.
La vida tan ansiosa por inmolarse en su propia savia…
Ayer, hoy, mañana… la curvatura falsa del tiempo.
Los ciervos sagrados del amor son de luz pero también sangran.
Piensa que también eres el cazador que los persigue entre sueños.
Piensa que también eres el sueño y el río donde se olvida.
Piensa que dejas tu rastro para que los ciervos vayan tras de tu vida.
Si yo pudiera ir tras de mi propio rastro mi existencia cobraría sentido.
Si yo pudiese atravesar mi inexistencia se inventaría el perdón de los pecados.
Oyes la destrucción del tejido y el movimiento del corazón.
Escuchas las manecillas del corazón y la sangre del tiempo.
La temporada de caza se levanta sobre los presentimientos.
Laten en ti todos los ciervos sagrados, la luz hierve en tu sonrisa,
la noche llena las copas, la fortuna escribe sobre las tumbas…
Es preciso amar y durar una temporada más sobre la tierra.
Siempre sucede en la temporada de caza:
el corazón caza al corazón y las desapariciones suceden en el alma.

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Enrique López T.

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TRAVELLING: ‘THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS’, LA INTERMINABLE VETA DEL WESTERN

Me gustan, como director y espectador,
las películas sencillas, directas, francas.
Nada me repugna más que el esnobismo,
el manierismo, la gratuidad técnica… y,
sobre todo, el intelectualismo.
–John Ford

Mucho del western, el más bello de los géneros cinematográficos, se trata de fronteras, esas míticas regiones exteriores donde se fraguó la nación norteamericana a través de la coincidencia y la lucha entre la vida salvaje y la civilización, un baile y un duelo al sol, la lucha de dos fuerzas por imponerse… En las fronteras sucedían y siguen sucediendo las grandes aventuras, las grandes hazañas, las grandes historias que se iban contando y cantando de boca en boca… fraguando leyendas por todos lados, leyendas que integraron cierta identidad nacional y dieron un filón de oro para el más popular de las artes.

Las baladas retoman la figura poética y épica para narrar algún acontecimiento y honrar la proeza de algún personaje, y los personajes del western son cuantiosos: indios, soldados, banqueros, enterradores, cantineros, médicos, jugadores de póker, monjas, amas de casa, prostitutas, herreros, hacendados, pero sobre todo bandidos, forajidos, comisarios y, en general, cowboys… toda esta riqueza se encuentra en la nueva película de los Hermanos Coen, THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS organizada en seis pequeños relatos que van de los duelos (musicales) a una historia final un tanto tétrico. Lo cual revela la riqueza y nobleza del género.

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La estructura es en sí sumamente interesante, no sólo por los seis episodios sin un aparente hilo conductor, no sólo por el gran abanico de personajes y situaciones límites de una geografía parca a otra exuberante, no sólo por las grandes figuras de la actuación que participan de ella… sino por el ritmo: el ritmo es lo más impactante de la cinta, dibuja perfectamente una parábola que termina en lo más alto y tienen un misterioso colofón. Pero empezamos por lo más musical y clásico (algo así como Bing Crosby en lugar de Gary Cooper en High Noon) hasta finalizar en los terrenos de lo tétrico (algo así como Poe conoce Stagecoach) pasando por mi episodio favorito que expresa la tragedia de aquellas tierras ‘The Gal Who Got Rattled’ y su final poético e indecible. El ritmo es magnífico y permite a la película fluir y fluir, se va como agua entre las manos.

Pocas veces en el cine se había llevado la composición de cuentos o historias cortas propia de la literatura tan bien… al asistir a la magia del cine sin duda estamos leyendo el libro titulado “The Ballad of Buster Scruggs and Other Tales of the American Frontier”, al leer el inicio nos situamos de lleno dentro de cada una de las historias (incluso antes que lleguemos al punto en el cual “el libro empieza”), asimismo las ilustraciones nos dan pistas de un evento definitorio dentro de la película, o bien, desvían nuestra atención para que la sorpresa haga el trabajo sucio… pero son los finales (que en algunos casos también podemos leer) los que terminan golpeándonos el corazón, justo en la comisura entre el encanto y la conmiseración; no es gratuito decir que la película se dirige a nuestra inteligencia pero toca nuestro ánimo, tal como los Coen nos tienen acostumbrados (Inside Llewyn Davis, por mencionar una de las más patéticas en el mejor sentido).

THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS

Pero simpatizamos con personajes que, en general (salvo honrosas y sensibles excepciones) son unos canallas, pero en el western es lo habitual:

(1) En “The Ballad of Buster Scruggs” el primer episodio entramos de lleno con un hermoso homenaje a John Ford y la tierra que inventó a fuerza de cinefotografiarla: Monument Valley invadida dulcemente por el canto de Buster (Tim Blake Nelson) que entona la vieja conocida “Cool, Cool Water” y al romper la cuarta pared nos explica quién es, de dónde, qué hace, así como su filosofía vital y mortal… lo que parece marcar un cierto itinerario de comicidad y musical, pero nada más alejado de la realidad a pesar de sus modales, afabilidad y ropa inmaculada se trata de un emisario de la muerte, un pistolero de cuidado. Todo lo desencadena un juego de póker sin acabar en la que le toca la mano del muerto (par de ases y ochos) lo cual es de mala suerte… el final así lo demostrará. Se lleva a cabo un duelo, luego otro ya que Buster es el indicado para derrotar con revólver y el canto. Luego un número musical, y el hecho definitivo de que en la vida hay altas y bajas… De suyo el episodio es magnífico, combina el espíritu del western con el estilo de los Coen, encuentran ese punto de convivencia y lo llenan de encanto.

(2) En “Near Algodones” tenemos la historia de un forajido, asaltante de bancos, que de manera por demás increíble asalta un banco situado en mitad de la nada, pero estamos en la frontera y así es la realidad… parece que todo está dado y que todo será muy fácil de perpetrar, pero la realidad es otra, estamos en la tierra salvaje donde el más chimuelo masca rieles. Y como decía anteriormente simpatizamos con el forajido y su suerte, no así con el taimado y hábil banquero. Otra vez hay una sucesión de eventos y vamos de una suerte a otra, de un infortunio a otro para hacer un rodeo y llegar al mismo punto. Por supuesto, el humor es la carta fuerte y viste todo de una rareza que nos encanta. Homenaje a tantas películas de vaqueros e indios, pero sin duda a The Good, the Bad and the Ugly.

(3) “Meal Ticket” es una de las historias más duras de la serie: un viejo empresario de los espectáculos itinerantes y su “artista” viajan de pueblo en pueblo intentando entretener a los lugareños por unas cuantas monedas, el repertorio va de la historia bíblica de Caín y Abel, al «Ozymandias» de Bysshe Shelley, al Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln. La originalidad del episodio radica en que demuestra que las figuras del western no sólo son los forajidos, los matones sino los artistas de la legua. Al principio, como suele suceder, la diosa Fortuna les sonríe y ganan además el favor del público monedas que llenan un sombrero… pero a medida que los poemas se repiten y la actuación se desgasta las ganancias bajan, la explotación sigue siendo constante. Es hora de buscar un nuevo espectáculo, pero… qué hacer con el socio que tiene una situación “especial”. El remate es inigualable, crudo y elegante, digno de la mejor literatura, no en vano en la “ilustración” del relato podemos apreciar la frase shakesperiana: «La calidad de la misericordia no es forzada, desciende como lo hace del cielo la suave lluvia». Pero el desierto domina en el viejo Oeste.

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(4) “All Gold Canyon” narra la aventura de un gambusino (un irreconocible y viejo Tom Waits) que llega a una porción del Edén, tierra virgen y hermosa, el inmaculado valle montañoso tiene la viveza de la tierra prometida, pero el oro sigue siendo el mayor de los tesoros para estos seres hechos en el esfuerzo del hallazgo de un resplandor. De nuevo, tenemos otra figura atípica en el western aunque es reconocida más en las series de televisión del western, incluso en Toy Story se recuerda, el gambusino que sufrió tantas fiebres del oro que buscó en todos los ríos y territorios ese Filón a ese Mr. Pocket que tanto se escondió. De nuevo, sendos homenajes y no puedo evitar mencionar Mackenna’s Gold y The Treasure of the Sierra Madre, tenemos un ánimo menos enloquecido, pero igual de heroico… con la consistencia de la pluma de Jack London. Este episodio será el vivo ejemplo de la unión de cine y literatura. Pero lo mejor está por llegar…

(5) “The Gal Who Got Rattled” es quizá la mejor historia, la más extensa, la mejor tramada, la mejor lograda… y sino… al menos mi favorita. Empezamos en una casa de huéspedes donde se charla sobre una tos mortal y en la que se establece que Gilbert y su hermana Alice irán en caravana hacia Oregón, donde ella se casará con el socio de su hermano. Gilbert tiene un perro llamado President Pierce. Se echan a las praderas y Gilbert muere de cólera; su hermana se queda a cargo del President Pierce y decide continuar hacia un futuro desconocido. El ayudante del viaje exige la mitad de la paga prometida por el difunto, pero Alice no encuentra el dinero para solventar la deuda, quizá lo enterraron junto al cuerpo sin ponerle señal cristiana o alguna. Los líderes de la caravana Mr. Arthur y, sobre todo, Billy Knapp simpatizan con Alice y la apoyan en esta complicación, hablando con el mozo y tratando de deshacerse del perro cuyo escándalo le aseguran una sentencia de muerte, sin embargo, escapa. Mientras tanto algo surge entre Billy y Alice de modo que ese será el último viaje de Billy y Arthur. Una mañana Arthur sale a buscar a Alice que ha ido por President Pierce y divisa un peligro en la distancia… a grandes rasgos este es el nudo de la historia y el desenlace de la historia es uno de lo más terribles, que bien recuerda The Searchers de Ford con John Wayne o tanto otros… La inteligencia de la composición te engañan y la historia sigue su camino recto como la caravana de carretas. El error no perdona en esas tierras donde el salvajismo y la civilización se enfrentan. Por último, la escena final, la sentencia que cierra el episodio es de una sinceridad tal que de te deja sin habla con ese nudo en la garganta, quizá los viejos cowboys, los de verdad… derramaron en secreto alguna lágrima.

(6) Luego del punto máximo tenemos un extraño colofón: “The Mortal Remains” les decía algo así como Poe conoce Stagecoach de John Ford… o quizá es un chiste del viejo oeste: un inglés, un irlandés, un francés, una dama y un trampero viajan en una diligencia. Pero la situación es más que cómica tétrica desde el momento que trasladan a un cadáver en el techo, desde el momento que se filosofa y se concluye que los seres humanos son como hurones o castores en sus necesidades y deseos contra la visión cristiana que ve sólo dos clases de personas los que andan en el sendero de Dios y los pecadores, pero todo es más complejo, mientras tanto la diligencia no se detiene, por fin llegan con el ánimo al borde ninguno salvo los que transportan el cuerpo saben lo que les depara… y aquí termina el libro, la película… un final grave que como los buenos platos acentúa los sabores probados, sin dejar que se mezclen pero brindando unidad al festín.

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Y es que aparentemente los relatos son independientes y carecen de un único hilo conductor, pero no es así… hay una columna vertebral dándole estructura y unidad a la cinta: en primer lugar, el humor casi siempre negro, tan común en el trabajo de los Coen, que lo trabajan no sólo desde el lenguaje sino desde la situación; en segundo, el sentido musical siempre hay un poema, una melodía, una canción endulzando o agravando las diversas situaciones que se presentan. Luego está la muerte súbita como el motivo medular de las historias, a veces se muestra con toda la violencia posible, a veces sólo se da a entender con una triste o cruda elegancia, otras tantas se queda como la posibilidad más segura, pero siempre nos sorprende, no importa su inminencia, cortan la historia cuando ilusamente esperamos algo, algún final “feliz”… los Coen trabajan esta sorpresa con maestría singular. El último hilo conductor es el mensaje siempre válido dentro o fuera del Oeste es que las apariencias engañan que los seres humanos no son lo que representan, que un viejo banquero puede ser un adversario terrible o un cantor puede ser un emisario de la muerte, y que lo mismo aplica a las circunstancias… situaciones en apariencia inocentes pueden convertirse en tragedias y tragedias en victorias sobre lo fatídico.

Decía que THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS era una película de fronteras, de límites y los Coen no dudan en tomar nuevos caminos y echar atrás las barreras temáticas, por fortuna encontraron en Netflix el socio indicado para concretar una película deliciosa especialmente para los amantes del género. Los Coen han ganado libertad creativa y por su lado Netflix ha ganado con este y otros dos o tres movimientos estratégicos (The other side of the wind, Roma…) el respeto de los cinéfilos y de la gente de cine; ya no sólo se trata de una plataforma más de contenido, sino el lugar de grandes sucesos cinematográficos que incluyen lo más ilustre del cine mundial. THE BALLAD OF BUSTER SCRUGGS es uno de esos sucesos del año, una película no sólo divertida sino profundamente diversa, con una riqueza pocas veces vista. Hay que verla y disfrutar las actuaciones perfectamente medidas, el gran trabajo de la cinematografía que se une con el entorno, el guión perfectamente bordado y el trabajo de dirección soberbio que conjunta las piezas bajo un estilo perfectamente reconocible. Dentro del género se trata de un western moderno imperdible…

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Enrique López T.

STILBEIN (4): “A STAR IS BORN”: HISTORIA CON ESTRELLA

¿El mérito es de Adela Rogers St. Johns que escribió el cuento original, del director William A. Wellman que replanteó la historia, será del mítico George Cukor que la llevó dos veces a pantalla, de las luminarias Judy Garland y James Mason o de las leyendas musicales Barbra Streisand y Kris Kristofferson que llevaron la película a otro nivel de popularidad? Creo que de todos, es una construcción grupal afortunada, el hecho es que A STAR IS BORN tiene buena estrella tanto que en su debut como director Bradley Cooper no lo hace nada mal, al contrario ha hecho una película ágil que se deja ver complacidamente y a buen ritmo, llena de sentimientos exponenciados a través de la música, una obra que respeta y actualiza el espíritu de sus predecesoras, de la mejor y peor manera usando el destello del éxito y la caída personal, retratando la industria del entretenimiento actual, sin caer en la gravedad. Es una historia de ascenso y ocaso, de amor trágico entre Cooper y Gaga, Jack y Ally, de estragos personales y oropel… pero sobre todo es la metáfora de cómo el estrellato y la fama, dioses caprichosos, devoran a sus hijos… Y nosotros no lo hacemos mal, siempre ávidos por esas vidas que son tan atractivas e imposibles. En suma cinematográfica, un buen trabajo al amparo de una historia con suerte; esperemos que el siguiente remake siga conservando la calidad de los sueños que retrata…

A STAR IS BORN

Enrique López T.

UNANIMI SUMUS

Hay un animal triste
…dentro…
que sonríe,

que arde,
que afila la piedra,
que persigue la noche…

no por las calles mojadas,
no por los sueños desterrados

…sino por la sangre…

Te veo en el próximo latido,
tú que eres la corazonada,
el resplandor interno…

el destino del navegante.

Hay un animal triste
…dentro…
que sonríe,

que se cuela,
que se agüita,
que se iza,
que se subleva,
que se acentúa,
que se anochece

que naufraga
en el último trago
de locura.

El amor nunca es la respuesta.
Sino la pregunta insistente.

Hay un animal triste
…dentro…
que sonríe,

un rayo de luz
bastaría para alcanzarlo
al doblar la esquina,

pero nadie puede
tomar a esa bestia 
por la grupa…

si lo intentaras
te mataría de tristeza.

zoología

Enrique López T.

CORTEYQUEDA: ‘THE OTHER SIDE OF THE WIND’, 20 REFLEXIONES INCONEXAS Y ABSURDAS QUE SOBRAN

0. No es posible hacer un texto tradicional de la menos tradicional de las películas de uno de los directores más originales de la historia como Orson Welles y que sintió la necesidad de llevar el experimento que es el cine a sus límites, aquí van 20 reflexiones alrededor de THE OTHER SIDE OF THE WIND, quizá el suceso cinematográfico del 2018.

1. Como muchas de las películas de Welles ésta empieza con una muerte y hacia el esclarecimiento de esa muerte vamos, el estilo permanece, las cuestiones de fondo prevalecen desde su primer film: ¿Quién es éste personaje? ¿Por qué es tan amado y odiado? ¿Qué tiene que ver con el narrador? ¿Y cómo nos involucraremos en esta investigación? No hay un rosebud, pero sí hay un misterio de por medio.

2. Dos décadas de exilio, 50 años de edad y el regreso a Hollywood siempre representó para Welles la Tierra Prometida, decía “No estoy resentido por cómo Hollywood me ha tratado sino por cómo ha tratado a D.W. Griffith, Josef von Sternberg, Erich von Stroheim, Buster Keaton y a otros cientos”, pero en el fondo hay un dejo de amargura y nostalgia por todo lo que hubiera hecho con más de una oportunidad. Son de esas cosas que nunca sabremos.

3. Oja Kodar como coescritora… la musa siempre es autora, no importa cómo se vea. Su aportación está más en el plano personal de Welles y en la sensualidad que hace explotar en pantalla… ya la hemos visto pero no como ahora.

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4. El cine dentro del cine, una película dentro de otra, siempre produce vértigo no en el espacio o en las alturas sino en el tiempo… como si una profecía siempre por cumplirse mediara nuestra visión… estamos atentos y ansiosos por hurgar en el alma de este director, pero no sucede fácilmente en un mundo donde todo es apariencia y mentira, de todos modos nos quedamos a ver qué pasa…

5. Vamos de la calma de la presentación del acólito, del apóstol de Hannaford a cierto erotismo que marca la otra película… a la locura y el caos que define el ritmo de THE OTHER SIDE OF THE WIND: las hordas de técnicos, amigos, fanáticos, productores, acompañantes, secuaces, críticos, estudiosos, adictos, curiosos, ayudantes, partidarios, adversarios, maniquís, el manicomio completo; voces entremezcladas, cortes, cambios de enfoque, plano, perspectiva, tiempos, espacio… eso es el cine como lo percibió Welles y ya no un ejército ordenado dirigido por el director, el divino comandante.

6. Pero ¿esto es en verdad la industria cinematográfica, esto es Hollywood? Un mar de egos y océanos e inseguridades, vacuidad por todos lados, el desprecio y la prostitución del talento, la gloria momentánea que se pierde en la noche de las modas, un frenesí que arrastra hordas a su paso, la sobreinterpretación de algo tan sencillo como imágenes contando una historia, los intereses económicos, la provocación social… No importa la respuesta, es simplemente sublime, es como ver a la loba amamantar a sus hijos… como a Saturno devorar a los propios, ¡sublime! insisto…

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7. En THE OTHER SIDE OF THE WIND hay tres películas: (1) esta especie de muy falso documental alrededor de la fiesta de cumpleaños de Jake Hannaford (John Ford) y de las dificultades para concluir su última película; (2) los cortes y fragmentos de este último trabajo. THE OTHER SIDE OF THE WIND y (3) la película que nosotros vemos y que las une a ambas, y que también conecta con la vida de Welles que se refleja en todas, la vena de la traición late como en su Otello o en su vida con Hollywood. El cine dentro del cine, dentro de la vida retratada por el cine… Es una hermosa maraña.

8. ¿Pero de verdad podemos “analizar” a un artista a través de su obra? Con Welles siempre es difícil saber dónde empieza la verdad y dónde la ficción, dónde el mito, dónde la máscara, dónde la sombra. Afirmó alguna vez: “Todo en mí es una contradicción, al igual que en cualquier otra persona. Estamos hechos de oposiciones, vivimos entre dos polos. Hay un filisteo y un esteta en cada uno de nosotros, un asesino y un santo. Los polos no se reconcilian. Simplemente se reconocen”. En esta película tenemos a varios Welles contradiciéndose a cada paso, en cada cuatro reafirmando la leyenda.

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9. Welles SÍ es Hannaford: en la construcción de su propio mito; en su oficio por el cine; en su papel de genio; en su excentricidad; en la dificultad por financiar sus películas; en su relación con los estudio que lo despedían constantemente; en la amargura que deja entrever hacia la industria; en su relación con la crítica; en la agudeza e inventiva de sus respuestas.

10. Welles NO es Hannaford: Welles no llegó a ser un director taquillero, de blockbuster, no llega a ser el tercer director de la industria hollywoodense; antes fue desterrado; tenía seguidores y admiradores pero no fue un director que arrastrará tras de sí fans y críticos, ni siquiera tenemos a un aprendiz, acólito o apóstol; Welles hacía películas, no estrellas de la nada… siempre trabajó con actores hechos que le aportaran algo a sus filmes.

11. Sin embargo, es bien conocido que el cine fue un medio a modo para sus conquistas amorosas. Grandes obras para sus musas, para muestra un botón: THE LADY FROM SHANGHAI en la que su esposa Rita Hayworth luce tan sensual como nunca. Lo mismo sucede con Oja Kodar, su presencia no sólo pone sensualidad a la película sino un erotismo amenazante para los propios hombres, desde la primera escena hasta el desnudo en esas planicies a ras de mirada, la escena del auto es voluptuosa y abigarrada, fogosa y fría, se invierten los roles por eso resulta tan amenazante y atractiva, también en este plano juega Welles, de nuevo lleva al extremo y sale de su propia teoría.

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12. Paradójicamente Welles se atreve a hacer una película que no es de Welles sino de Bergman o mejor aún de Antonioni, hay un dejo del director italiano desde L’AVVENTURA hasta rematando precisamente ZABRISKIE POINT cuyo estilo es recreado no sólo por la locación o el ambiente sino por las tomas y la distancia de la cámara. Es significativo que Welles reconoció: “fue el surgimiento de los independientes que significó mi ruina como director” así que estamos viendo a la vez una película hecha por Welles pero nunca hubiera sido filmada por Welles, quizá la prueba que pudo seguir otro camino, o la demostración hacia los “cineastas de la onda” de lo que era su cine en el contexto de un cine más enloquecido y experimental… quién sabe…

13. La influencia del cine italiano es más profunda que la presencia de Antonioni, la referencia es clara: THE OTHER SIDE OF THE WIND es el OTTO E MEZZO de Hannaford/Welles la figura del director frente a la necesidad de completar su película entre material no filmado o escenas perdidas que acrecientan la voluntad de entender qué pasa en medio de ese circo de vanidades y sucesos absurdos.

14. Chabrol teorizando, Harrington bebiendo, Hopper drogado, pero sobre todo Bogdanovich orbitando le dan un sabor especial a la película, el meta–discurso, el meta–cine también se falsifica. Bogdanovich como gente de cine adora a Welles como todos, pero tuvo la ocasión de participar activamente en esta locura. La relación entre Brooks “Brooksie” Otterlake y Hannaford es la del maestro y la del esclavo pero no sabemos bien a bien quién es quién y cuándo. ¿Qué impera… el arte, el dinero, la voluntad de crear el capricho de destruir? La relación es compleja y ambivalente como todo en la película, como todo alrededor de Welles.

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15. Welles aceptó sustituir a John Huston para dirigir el film de suspenso de bajo presupuesto THE STRANGER que se filmó entre junio y noviembre de 1945. Es sintomático que en THE OTHER SIDE OF THE WIND el alter ego de Welles sea Huston. Estos pequeños detalles hacen que la leyenda alrededor de estos directores crezca sin importar que Welles haya dicho que “La dirección de películas es el refugio perfecto para los mediocres”. Huston está estupendo pero no “rellenando” los huecos sino uniendo el tejido para que la historia fluya y para hacer del director una presencia más contrastante, una singularidad que genera luz pero todo lo absorbe, como si tuviera el poder de curvar el espaciotiempo a su alrededor.

16. Estamos viendo quizá una de las mejores y más extrañas películas de los setentas en pleno siglo XXI, lo cual acrecienta este sentimiento de estar en medio de un sueño vertiginoso en el que todos hablan, todo sucede, todo mundo tiene un secreto oculto, nadie entiende, nadie tiene un sentimiento entero, solo fragmentos y sin embargo todo tiene un sentido, todo va dirigido hacia algo, que no es otra cosa sino el cine mismo, el afán por expresar. Welles ha inventado un plano más de realidad, un plano fragmentado que vive de los otros planos, un plano que desborda ríos de tinta tan inútiles como el polvo del desierto sobre una pantalla.

17. Welles decía: “Tener o no un final feliz depende de dónde decidas detener la historia” pero aquí no es posible el final se ha dado por adelantado, no hay guión ¿en dónde parar? Lo que había era una clara perspectiva de lo que debía ser esa película, empujar los límites, desorientar, desconcertar, dar un golpe (literal) a la crítica (nocaut a Pauline Kael), ir más allá del lenguaje, que la máquina de escribir no aplaudiera sino enloqueciera, que el cinefotógrafo tuviera el corazón de un tenista.

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18. No sé si la película fue lo que Welles pensó o quiso que fuera, quizá sí y es el más grande y mejor accidente que presidió y hay que recordar lo que parte de él afirmaba: “No espero ser recordado por algo. No pienso respecto a mi trabajo en esos términos. Es tan vulgar trabajar en busca de la posteridad como trabajar por dinero”. Es fácil decirlo para los inmortales, quizá no tanto…

19. THE OTHER SIDE OF THE WIND es caótica, salvaje, vertiginosa, un álbum de recortes al viento estallando, no es una película para todos los públicos, y menos para el público actual al que le gusta que le den todo en un paquetito que pueda digerir fácilmente sin poner de su parte, acostumbrado a ir del punto A al C pasando por B. Por el contrario los fanáticos de Welles estarán encantados de ver e interpretar los claroscuros del director.

20. El final es grandioso. La ruptura, la confrontación, el desenlace, el final de la fiesta… Y todavía presenciamos la invitación al baile con Eros and Thanatos, los eternos constructos que no han dado miles de horas en las butacas y toneladas de palomitas. El último atisbo sensual de Oja y el epitafio… “Quién sabe… quizá no puede mirar mucho una cosa. Le drenas la virtud, le chupas la esencia vital. “Filmas grandes lugares y gente linda… todas esas muchachas y muchachos… los filmas hasta matarlos”. Y eso lo resume todo.

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Enrique López T.

TOUR DE FORCE (1)

1. No digo que la vida sea del todo mala, no digo que la vida sea del todo buena, prefiero decir que es sencillamente ardua, pero tampoco digo nada, nada… el cigarrillo se acaba entre tanto pensamiento inútil y le debo un suspiro a la fatiga, que tanto nos ama.

2. Pongo el whiskey sobre la mesa, al contacto con el silencio en las rocas, mientras el cansancio me diluye en canciones de Sinatra, así el corazón se saca punta y afina sus herramientas: su mazo, sus tijeras, su taladro y empieza a tramar un sueño de invierno con sonata.

3. El resto de la noche se trató de repasar aquellos pensamientos urdidos en primavera, en golpear y cortar, en ajustar los derroches que el corazón prefiere y alargar cada nota que “La voz” trepaba en el cielo estrellado; mientras el cigarrillo y el whiskey acordaban cambiar mi visión de la vida.

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Enrique López T.

NOVIEMBRE CERO

Noviembre: eres irremediable entre las piezas que se cuelan por el tiempo, al paso rojo de un caballo negro… desvelado, furioso, tiritando en sangre su fin obligado… de viejas postales desde la orilla de otro mundo.

Por eso eres como una grieta en el muro macizo de los desenlaces, quizá un punto y coma, quizá los puntos suspensivos que ya no alzan de nuevo el vuelo sobre los mismos aires envenenados que vieron marcharte.

Por eso, Noviembre… eres un movimiento pendular y un fuego fatuo, un fantasma que pasa en patines, un misterioso haiku que no se traduce pues ya no quedan cerezos y quemaron todos los índices frugales.

Por eso, Noviembre… eres un fiel medicamento de arrobas y un escalpelo que canta su adagio, y es allegro trasnochado, sonata de luna, un baile lento que se pausa en el instinto y continúa en tu sonrisa.

Si pienso en mi muerte quisiera cantarla en hexadecimales, si pienso en mi muerte pienso en tus ojos de Noviembre mirándome como si fuera el eterno enamorado de tu sonrisa que soy. Si pienso en la vida pienso en tus mejillas frías y no hay más de decir…

NOVIEMBRE3

Enrique López T.