LIBÉLULA: GRETEL, CITADINA

Para Gretel

Recuerda que también la ciudad que perdiste de tanto soñarla perdura en ese lugar del olvido, y que emerge de tiempo en tiempo de la niebla asfixiante y de los borrones de una canción triste, trazada con sólo dos cuerdas de ukulele y del llanto sin nombre del clarinete, y que así… y solamente así, es eterna.

Acuérdate que también se hace tarde en ese tiempo inconcluso, y que tu ciudad le tiene miedo a los días soleados, a los lotos blancos y a los girasoles negros, pero no al veneno que corre por tu sangre, por eso no debes evocarla cuando sonría o a altas horas de la noche, aun cuando tu corazón bastardo lo necesite, te mataría al puro contacto con sus mejillas frías.

Y no pierdas de vista que el ritmo de tanto ritmo desaparece, y que los mapas envejecen de tanto ser copiados, malentendidos y secundados para encontrar el vellocino de oro, entonces… un mal día para tu peor fortuna, hallarás que en el sitio donde estaba tu olvido (hoy)… (mañana) no hay ni rastro de la ciudad que perdiste de tanto soñarla. Y que lo mismo sucedió con la mujer que amaste; porque en esencia, son una y la misma… citadina, inexistente, destinataria, triunfante.

Enrique López T.

FUNCIÓN TRIPLE (1): ‘THE DIG’, ‘I CARE A LOT’ Y ‘JUDAS AND THE BLACK MESSIAH’

1.- “THE DIG”: una película modesta pero bien hecha, que tiene una pequeña historia que contar y lo hace involucrando el alma humana, ese es su mayor acierto. La lleva por el camino de la dificultad pero no de la tragedia. Lo que más se puede ver es el cansancio de los personajes protagonistas, pero al final, juegan su papel lo que dice mucho de un país que se prepara para la guerra. Ralph Fiennes y Carey Mulligan haciendo gala del oficio. Si usted soñó de niño con descubrir tesoros en el terreno baldío o en casa de su abuela, le gustará. [Calificación: 7/10]

2.- “I CARE A LOT”: una película horrenda pero divertida, edulcorada pero amarga, de oropel y al final reseca e inútil. Me deja la sensación de que no se ha hecho justicia sin importar el final que quiere ser justiciero e impactante, pero simplemente es de una moralidad falsa, malogrado. Si el cine es justicia poética no gano el bien sino perdió el mal, triunfando con ello. Rosamunda Pike se repite en su papel de Gone Girl. El derecho es una goma de mascar. Si usted es una mujer que usa pañuelos verdes en el fondo, seguramente, le gustará. [Calificación: 6/10]

3.- “JUDAS AND THE BLACK MESSIAH”: una película fascinante… sí sobre los movimientos del black power, de los movimientos socialistas de los sesentas pero más allá una película sobre el poder de la palabra de cómo logra conjuntar a amigos y enemigos en torno a una visión común del mundo. Me resulto atrayente por la figura de Fred Hampton y las sensacionales actuaciones de Daniel Kaluuya y LaKeith Stanfield, que sostienen la cinta, pero también repulsiva por la visión socialistoide reflejada. Si a usted les gustan los complots políticos, la oratoria o perteneció al comité estudiantil de su escuela, le gustará. [Calificación: 8.5/10]

Enrique López T.

FOTOGRAMA: PROMISING YOUNG WOMAN, LA VERDADERA PASIÓN

“Jesucristo nos enseñó a poner la mejilla
y a amar a nuestros enemigos.
Eso predicamos hipócritamente,
pero cuando recibimos un golpe,
casi todos nosotros lo devolvemos
por duplicado.”
Stephen King

“Las venganzas le destrozan a uno la vida porque,
mientras se dedica a planearlas…, olvida vivir.”
Elísabet Benavent

Sigo sin saber qué pienso y qué siento por entero y en el fondo sobre PROMISING YOUNG WOMAN… guión y dirección de la debutante Emerald Fennell, que quizá ha dejado una raya en el agua o un eco en la noche barroca pero que sin duda está en sintonía con su época y que supera el clientelismo al menos para la reflexión… La apertura es extraña: en un antro un grupo de ‘oficinistas’ por no decir ‘godinez’ beben y divisan entre la muchedumbre a una guapa mujer, al parecer ejecutiva, enfundada en un traje sastre en medio de un espacio rojísimo, perdida de borracha y sola, la califican de presa fácil… pero por fortuna el “buen samaritano” del grupo se acerca a ella y ofrece llevarla a su casa… pero de algún modo infame acaban en la casa de él y el buen samaritano empieza a toquetearla y a besarla cuando de pronto ella recupera el conocimiento y está sobria, con una mirada dura…

¿Qué ha pasado, qué hemos presenciado…? Esta situación se repite y se repite con variantes (hombres en la misma situación pero de diversos estratos sociales) pero con una constante doble que desconcierta más: por una lado una contenida violencia que se queda siempre en el límite de la venganza que explota en sangre y por el otro lado un profundo deseo de autodestrucción de la mujer, que van y van emergiendo para encontrar su clímax ideal. En cierta parte de la película yo esperaba finalmente que todo explotara en una violenta venganza a lo Tarantino, Park Chan-wook o incluso a lo Alex Garland, pero no… tenemos algo (quizá) un tanto más retorcido pero igual de elaborado que se pierde en una especie de camino alterno y de renuncia, los hombres son decepcionantes en ese mundo, y sólo hay lugar para una sola redención, la que se ha estado trabajando por años, y que le corresponde por derecho propio a la protagonista.

PROMISING YOUNG WOMAN sin duda es la historia de una venganza pero se queda oscilando entre el thriller, la comedia romántica y la comedia negra, el terror (si me lo permiten), el suspense y al final una pervertida mezcla que está más cerca del género de robo por la maquinación para lograr una absurda “justicia poética”. La actuación de Carey Mulligan es tan rica como los puntos de toque a los géneros y proyecta muy bien la dicotomía entre la violencia contenida, el espíritu de autodestrucción, la fantasmagórica esperanza de negar la cruz, y el mimetismo que llega a niveles inquietantes. Por esta vía: Cassie es una mujer treintañera, algo pasó en su vida durante su estancia en la universidad que hizo que renunciara a la carrera de medicina y a un futuro promisorio y brillante, en cambio trabaja en una cafetería donde pasa horas aburridas y anodinas, molestando o ignorando a los clientes … y aún vive con sus padres.

No tiene ambiciones profesionales, románticas o vitales, su vocación es trasnochar y encontrar una salida a ese un suceso que arruinó su vida, a ese trauma que la terapia (supongo) no ha logrado sacar y que en cambio la lanzan cada noche a recorrer esos bajos fondos y exponerse. Es como un minotauro en un laberinto barroco lleno de colores pasteles y chillantes, figuras de porcelana y candelabros, canciones pegajosas, pero también bares obscuros, bebida, cigarrillos, toqueteos, saliva, fluidos. Algo como un caramelo tirado junto a una alcantarilla. En medio de su cruzada se encuentra con la esperanza del amor en un antiguo compañero con el que sale y parece por un momento que recompondrá su vida. Pero como decía los hombres (y ciertas mujeres) son esencialmente malos en este mundo… sobre todo los buenos samaritanos (y las santas), sobre todo porque todos tienen un obscuro pasado o son s su modo negacionistas. La expiación de los pecados, por supuesto, es impensable.

Y es que en el fondo y para seguir amplificando la paradoja: PROMISING YOUNG WOMAN a pesar de ser una película moderna y cercana a los movimientos sociales de vanguardia es una película escandalosa y profundamente cristiana (su estética lo corrobora)… igual que el cristianismo se basa en el plan consumado de una pasión, un acto fastuoso y perverso de inmolación, se parece al sacrificio de Jesús al morir en la cruz para salvar no a los pecadores sino a las víctimas, es el grito final en la cruz para que todos se den cuenta y para que finalmente se haga justicia. Este sacrificio final es rebelión y transgresión. La película siempre corre a dos sangres y es como un mecanismo de venganza haciendo tic tac. Y aquí una confesión: quizá es mi culpa católica la que habla pero al final de todo este viaje y de un gran desenlace tengo la sensación que la protagonista y la película traicionan a los suyos… no congenia el acto con el logro o ¿será tan grande el pesar que no es posible seguir adelante? No sé y ni siquiera puedo opinar más a fondo y como una simple nota. Estamos frente a una película extraña no sé si enteramente original pero que sin duda hará su propio camino entre la fe y la venganza, los movimientos de género y la prometedora carrera de la directora. No se la pierdan…

Enrique López T.

FOTOGRAMA: NEWS OF THE WORLD, ‘LET’S GO HOME, JOHANNA…’

“Los Westerns están más cerca del arte
que cualquier otra cosa en la industria del cine.”
John Wayne

“Un buen periódico es
una nación hablándose a sí misma.”
Arthur Miller

“Las fronteras no son el este o el oeste,
el norte o el sur, sino allí donde
el hombre se enfrenta a un hecho”.
Henry David Thoreau

Todos tenemos algún tipo de deuda con John Ford… es indiscutible y no tiene discusión: desde Welles hasta Truffaut pasando por Spielberg y de regreso, y ya ni se diga de los espectadores a los que nos ha hecho soñar con el desierto y las grandes hazañas, incluso a los que nos enseñó una forma de ser en el mundo. Al parecer Paul Greengrass también creció con esta deuda, quizá… lo que sí es seguro que su trabajo más reciente, NEWS OF THE WORLD, me hizo recordar —por contraste— a la grandiosa “Más corazón que odio” (The Searchers) y me hizo apreciar la enorme distancia que nos separa de esas épocas y esas sensibilidades. Ethan Edwards (John Wayne) es el espíritu de contradicción mismo de la película: siendo un confederado testarudo, un racista, un forajido y un enamorado de su cuñada hace gala de toda la violencia contra los nativos americanos, incluso espiritualmente al negarle la entrada a su idea de Paraíso, calañas como esa han sido poco retratadas en la historia del cine… en fin, este personaje brutal se embarca en la búsqueda de su sobrina raptada por los comanches y después de muchas peripecias y justo al final cuando todo parece perdido para él y para su sobrina, nos demuestra que tiene más corazón que odio. El motivo parece terrible pero la construcción es asombrosa, bella y sensitiva. Un clásico.

Hoy esa estructura, esa “sensibilidad” y esa descarga de violencia verbal y física a diestra y siniestra no tiene cabida en el cine, ni en el western, sobre todo si consideramos que hemos pasado por movimientos revisionistas (p.e. “Dances with wolves”) que nos ha hecho revalorar y respetar el papel del nativo americano, así como transformar el papel del vaquero–confederado–forajido, desterrando el racismo. ¿Y qué queda? Por raro que parezca un entretenido western ambientada en 1870 en el sur de Texas y de la mano de Tom Hanks que interpreta al Capitán Jefferson Kyle Kidd un (ex)confederado, derrotado, que acata la ley y que recorre los pueblos sureños leyendo las noticias locales, federales y las noticias del “gran” mundo a sus habitantes por diez centavos; a causa de un suceso fortuito, este hombre de paz, se pone en la aventura para devolver a una niña con sus tíos una vez que sus familias fueron masacradas… De ahí la conexión con el clásico de Ford: la niña fue secuestrada de su familia alemana y adoptada por sus captores, los Kiowa, la niña es criada como uno de ellos hasta que su nueva familia es masacrada por soldados de la Unión, que han empezado la “limpia de los territorios”, entonces el Capitán Kidd junto con Johanna emprenden un viaje de encuentros…

NEWS OF THE WORLD es un western y también una road–movie aunque posee un hilo conductor que es la relación entre el capitán y la niña que se va consolidando se articula con una serie de episodios bastante interesantes y que despliegan todo el poder de los géneros: tenemos persecuciones trepidantes, tiroteos vistosos, duelos entre las rocas, enfrentamientos con opresores locales, liberaciones… todo excepto la furia de los nativos que más bien se muestran como las últimas víctimas de la Guerra Civil, y como un preludio de lo que pasó y que ha quedado consignado en el magnífico libro “Enterrad mi corazón en Wounded Knee. Historia India del Oeste americano” de Dee Brown. Volviendo a la relación central de la película, las actuaciones de Tom Hanks junto con Helena Zengel hacen la mayor parte de la película con sus actuaciones, ambos están extraordinarios: Tom hace del hombre silencioso y rudo, noble y atormentado… Helena es la niña (no tan) “salvaje” de al menos tres culturas: la inmigrante (germana), la nativa (kiowa) y la del crisol (la americana que se estaba forjando) con cada acción en el centro y en los linderos del país… y ese es uno de los grandes argumentos del western. La tradición es poderosa y se revela.

Para los protagonistas este viaje es una jornada de sanación: para Johanna se trata de encontrar paz y el final de su búsqueda revela el destino que ha merecido siempre, no sin una evolución del personaje en muchos sentidos… ciertas chispas de sabiduría revelan a una niña madura que entiende todo alrededor; para el Capitán Kidd representa el hallazgo de otra vía de redención personal, primero a través del perdón para sí y para lo que representó en la guerra… y luego revalorar su papel en la nueva dinámica: entender que no sólo lee noticias sino que le da esperanza a las mismas personas que están edificando la nación. NEWS OF THE WORLD es una obra atípica en la obra de Paul Greengrass, acostumbrado a otras tesitura más al estilo Bourne que al estilo Wayne, sin embargo, hace un western fluido e interesante, políticamente correcto como todas las obras recientes y que respeta las reglas vigentes del género; entre sus méritos está la aportación de uno de los mejores dúos del western, a la altura de Rooster Cogburn y Mattie Ross. No se pierdan esta película, es una aventura incesante y sobre todo en estas épocas de confinamiento es un itinerario que nos lleva a las planicies doradas, al aire puro, a las noches claras y a la paz de las fogatas tanto como a la comunión de afectos alrededor de una palabra simple y complicada: familia…

Enrique López T.

STILBEIN (18): “SOUND OF METAL”, ENTENDER LA DIFERENCIA

Somos adictos a muchas cosas, y ni siquiera lo sabemos, o simplemente estamos acostumbrados a ellas… hasta que por azares del destino y porque así es la vida las perdemos, entonces caemos en las profundidades del síndrome de abstinencia, en las negaciones de la pérdida. SOUND OF METAL parte de este hecho, de entrada nos presenta a Ruben y a su novia Lou (Olivia Cooke) baterista y cantante de una banda de metal que corre una gira de conciertos, juntos tienen una vida bastante ordenada, sana, buena… hasta el momento en que Ruben pierde el ochenta por ciento de su audición. La película no trata sobre la pérdida y su proceso, de hecho, hace una síntesis de lo que llevó a ese punto aunque resulta bastante evidente que fue a causa del alto volumen de la música en los conciertos , aunque siempre es posible una respuesta autoinmune que desencadene esa situación médica, pero como les decía SOUND OF METAL no es sobre la pérdida sino sobre la recuperación. Después de recibir el diagnóstico Ruben cae en la negación, en una espiral de desesperación y le entrega toda la esperanza al implante coclear que cree que puede devolverle su vida como lo conocía, puede regresarlo a la “normalidad”. La cirugía no es barata y la desesperación de Ruben crece, requiere ayuda con urgencia. Lou consigue un refugio para personas principalmente con problemas de adicción que además tienen problemas de audición, pero no creen que la sordera sea un defecto que debe ser arreglado, sino un condición con la que hay que aprender a vivir, incluso si existe la a expectativa de una cirugía. Ruben fue un adicto y a causa de la pérdida de la audición está cerca, muy cerca de recaer. Necesita como todos… aprender a vivir.

Es en este punto, donde la película hace una diferencia entre las muchas cintas que abordan la recuperación. El argumento central de SOUND OF METAL es la forma en la que lidiamos con la pérdida, ese modo dice mucho de nosotros y de los que nos rodean. El camino de Ruben en el aprendizaje de la nueva vida es sumamente interesante, no está llena de sufrimiento pero sí de traspiés. Poco a poco va entendiendo lo que significa ser sordo, pero como no ha quemado las naves su aprendizaje es incompleto y nunca consigue esa paz, ese estado de gracia y aceptación. El centro de rehabilitación está dirigido por Joe (Paul Raci) el líder de la comunidad y su actuación es excelente sobre todo ante el fracaso de su nuevo aprendiz, y no sólo es retórica, podemos ver en Ruben al héroe y al antihéroe que emprende su camino a la recuperación pero sobre todo a la aceptación… desde el fondo resuena el “Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia”. No se trata de negarle una solución sino conseguir la estabilidad necesaria por si algo falla. Y algo termina fallando, esa es la tragedia de la vida humana, por ello el desenlace es bestial. Muy bien construida desde la actuación de Riz Ahmed como Ruben (espero se lleve el Oscar) le dan una dimensión fundamental dándole todos los matices al personaje mostrándolo asustado, furioso, desesperado, amable, amoroso, descorazonado, Ruben es importante para muchos como se reconoce dentro la cinta. Finalmente el director Darius Marder junto con el departamento de efectos y mezcla sonora hacen del sonido otro de los matices de la actuación desde el silencio hasta la distorsión y los vuelve escenarios propicios para entender la experiencia de perder la audición y ser diagnosticado, de verdad es notable. SOUND OF METAL es una buena película y muchos la encontrarán inspiradora, sobre todos aquellos que tenemos que vivir a un ritmo y a un volumen diferente.

Enrique López T.

STILBEIN (17): “THE ASSISTANT”, LA FATIGA, EL ESTRÉS Y LA EXPLOTACIÓN…

THE ASSISTANT puede verse como un consumado experimento sobre la estructura narrativa de una película: muestra sólo un plano y no hablo de uno cinematográfico sino de la capa más superficial de una serie de situaciones y deja que nosotros los espectadores pongamos el resto usando fragmentos de imágenes, diálogos, balbuceos, silencios, insinuaciones, correos electrónicos, fotocopias, interpretaciones, presencias y humos… hasta construir algo… algo que se adivina sórdido y nefasto. Más allá de la teoría, la cinta es un dechado de elipsis y tiene una rara energía, contenida pero escalofriante, me recordó esos viejos actos de magia en la que el mago cortaba en dos o tres a su bella asistente metida en una caja… y no es para menos, la directora coloca un peso apabullante sobre los hombros de la protagonista, Jane (la siempre delicada Julia Gartner), que es frágil pero soporta toneladas de estrés por parte de su trabajo extenuante en una oficina como una de las asistentes de un poderoso y atareado productor, presumiblemente de Hollywood, que recibe a diario visitas de ejecutivos pero especialmente de jóvenes mujeres, promesas de la actuación, la dirección, la escritura o de lo que sea en el vasto mundo de la farándula… y en este punto de quiebra es donde nace ese fantasma de lo sórdido. Nunca se muestra nada, ni se comprueba, y es curioso que tampoco la protagonista esté segura, sino es lo que se dice alrededor, sobre todo por los otros dos asistentes (más experimentados y más cínicos), lo que logramos inferir a causa del botiquín de primeros auxilios, los suplementos energéticos, y un intento de denuncia que no prospera. La propia estructura de la película la vuelve un thriller, hay una tensión creciente para ver a dónde va todo esto. Sólo vemos la primera capa e “intuimos” el resto… queremos indagar más y ver más más allá de la puerta, dentro de la oficina principal, queremos ir a fondo pero la propia asistente lo impide, ella es como un muro de carga que también todo lo contiene y lo desvía a sí misma.

Lo que es claro es que la protagonista es decente, claramente, tiene acceso a detalles de la vida familiar, íntima, de la condición física, de la salud y la enfermedad, de los secretos amorosos, de los problemas y conflictos del jefe; con esto quiero decir que la directora y guionista Kitty Green eligió su camino y lo sigue hasta sus últimas consecuencias. Otras voces más versadas seguramente harán una disección sobre el acoso en las oficinas de producción en el corazón de Hollywood y los movimientos recientes. Yo sólo quiero centrarme en el aspecto meramente laboral: ese esfuerzo sobrehumano de llegar antes del amanecer y marcharse bien entrada la noche es la realidad para muchas mujeres y muchos hombres , hoy día… quizá ya no dentro de los edificios de las oficinas, pero sí en sus hogares, pero sí en cuanto a los horarios y al estrés que como una brea todo lo ensucia. El hecho es que nos está consumiendo la vida, la energía, el alma… la manipulación es uno de los platos fuertes, la forma en que sin existir falta o culpa se tiene que ofrecer disculpas y recibir el clásico “lo hago por tu bien”. La perversidad es el ambiente que domina, por ello es descorazonante y muy familiar para los trabajadores actuales ver cómo la protagonista deja fluir el tiempo hasta dejar que la desidia se desborde… hasta que llegue la hora de tomar un trago, de vivir una ínfima fracción para regresar al otro día y obtener… ¿dinero, posición… fama, la posibilidad de un futuro dentro de la industria? Lo que sea. THE ASSISTANT es el recordatorio vivo que hay que lidiar con todo esto, así se nos exige y hemos aceptado ser parte del juego, lo cual por supuesto no es bueno, incluso ¿vale la pena? Mi conclusión desesperanzadora después de ver la excelente y terrible THE ASSISTANT, y de experimentar la vida laboral moderna, la escribe en letras de oro el multimillonario vende humo Robert Toru Kiyosaki: “La gente se explota a sí misma. Es su miedo el que acepta esa situación”.

Enrique López T.

STILBEIN (16): “THE KING OF STATEN ISLAND”, POR EN MEDIO DEL CAMINO O LA APUESTA MÁS ALTA EN MUCHO TIEMPO

Hoy quizá valoro más las películas que quieren contar una historia sencilla, con cierto ánimo alegre, amables con el alma, sin sermones políticos, sexistas o morales, y con algo de humor… si es cáustico, mejor… el resto de lo que puedan aportar es ganancia, tengo claro que no se pueden pedir o tener obras de arte en cada oportunidad, pero que todo contribuye para encontrarse de vez en cuando con ellas. THE KING OF STATEN ISLAND entra en esas categorías, es una película que se deja ver muy bien (quizá debió durar menos) pero que es entretenida y por momentos reconfortante, nunca condescendiente si bien es uno de los temas principales que aborda… ignoro si ciertas generaciones (presentes o venideras) pueden encontrar en ella algún referente, pero no estaría nada mal: en resumen: narra el tardío desarrollo del protagonista en crecer, hallar “su sendero” o mejor dicho en reconocer y tomar con plena conciencia una dirección que ya había elegido, andando por en medio del camino. El protagonista, Scott, un muy efectivo Pete Davidson interpretándose a sí mismo o a una versión de sí mismo con todo y tatuajes, enfermedades y pérdidas personales, califica como la figura hundida en la casa materna, en el desempleo, en la auto–indulgencia, en la permisión de sus errores y debilidades a causa de la pérdida de su padre cuando él era niño, sin embargo y contra todos sus vicios (está permanentemente drogado), sus defectos (como los padecimientos “mentales”) e inseguridades (no quiere formalizar con la chica con la que comparte intimidad en más de un sentido a causa de sentirse poca cosa o por miedo al compromiso) es un buen tipo, incluso “cumple sus promesas, siempre”… Su vida de drogas, videojuegos, tatuajes, se verá trastocada gracias a que intentar tatuar a un niño de nueve años, con eso llevará a su vida y a la de su madre, Margie (la cada vez más hermosa y deslumbrante Marisa Tomei) a Ray (Bill Burr) con quien después de encuentros y desencuentros, competencias por arruinar la relación con Margie logrará una camaradería leal, lo más cercano a una relación padre e hijo…

La parte final es la más sincera y rigurosa con los personajes, nadie espera que maduren, que crezcan, que cambien pero hacerlo parece la decisión correcta y el paso lógico en la historia del protagonista (el final con la encantadora Bel Powley que ama a su terruño se sitúa quizá en la misma categoría que The Apartment, y saben a lo que me refiero)… Esa es la coherencia que subyace a la historia… se mueve bastante bien, quizá un rodeo de más o demasiados tumbos pero llega al destino correcto y hasta le regala una sonrisa al espectador que haya logrado simpatizar con Scott. Sin lugar a dudas THE KING OF STATEN ISLAND es la mejor película de Judd Apatow desde ‘Funny People’ la combinación de Apatow–Davidson es afortunada no sólo se trata de autoparodias o sensiblería mordaz o sátira emotiva sino una mirada leal de adentro del alma del personaje hacia afuera en el espíritu mismo de una generación que parece estar en adolescencia perpetua… pero no se trata de negativas definitivas (como en “El tambor de hojalata”) sino de ritmos, de tiempos, de rutas, incluso de decisiones amorosamente decisivas. La película es la apuesta segura de que estos seres humanos sean de la generación que sea han de encontrar su momento y que llegarán quizá no por la ruta que otros tomaron, que quizá tomaron atajos que los retrasaron, pero que al final llegarán transitando por mitad del camino, de su camino. Y es la apuesta más grande que una dupla director–actor–guionistas han hecho en mucho, mucho tiempo. Sólo por eso, porque necesitamos que la justicia poética se haga presente y porque sale Steve Buscemi, de verdad no se la pierdan…

Enrique López T.

FOTOGRAMA: DRUK, LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS…

«Existen tres tipos de personas;
aquellas que se preocupan hasta la muerte,
las que trabajan hasta morir
y las que se aburren hasta la muerte»
Winston Churchill

«Todo lo que puedo decir es que
he tomado más del alcohol
de lo que el alcohol me ha quitado»
Winston Churchill

Mis películas favoritas del 2020 tienen que ver directamente con la resistencia y la lucha de los personajes para no perderse por completo en el voraz gris de la existencia… justo en el punto que su vida se siente más insabora y a punto de extraviarse en mitad del camino, y no es causalidad es un motivo que interesa de primera mano… tiene que ver con la falibilidad de los seres humanos y su esfuerzo por recomponer el rumbo, ahí tenemos a los verdaderos héroes. Y en una de las temporadas más extrañas de la historia reciente de la humanidad necesitamos este tipo de temas, de cine… algo que nos saque de ese gris silencioso, del confinamiento y de las preocupaciones pandémicas que avivan las cargas cotidianas, que no perdonan. DRUK o ANOTHER ROUND, OTRA RONDA o como le hubiera puesto yo: “LA PEDA” se basa en la tesis del psiquiatra y pensador noruego Finn Skårderud que indica que tenemos un déficit de alcohol en la sangre que puede ser suplido con una o dos copas de vino, algo de alcohol… a fin de lograr un nivel pleno de funcionamiento, una especie de estado de gracia que suelta al ser humano y en el que se puede mostrar vivaz, inteligente y hasta arrojado.

Lo que inicia como un comentario de sobremesa en una cena de cumpleaños es llevado a la práctica por un puñado de amigos en la Dinamarca actual… El personaje principal Martin (interpretado muy bien por Mads Mikkelsen) es un maestro de historia que algún día tuvo un futuro promisorio en la investigación pero que perdió impulso al optar por desarrollar en todos los sentidos a su familia junto con su esposa Anika (la bellísima Maria Bonnevie iluminando con su belleza la pantalla) que trabaja de noche como enfermera. Pero la vida marital y familiar también se desgasta… hasta este punto en el que tomamos al personaje que vive una ruptura en su trabajo, revelando una crisis de la mediana edad que lo hace revalorar su vida y buscar caminos de escape. La vía es la bebida. Afortunadamente Vinterberg no quiero dar lección, mensaje o enseñanza alguna… no es una defensa o un ataque contra la bebida es tan sólo una historia que quiere contar, para mostrar no sólo la reconquista de los personajes sino algo de los síntomas de la sociedad moderna (danesa pero como México es la nueva Dinamarca nos atañe a todos) desde el “alcoholismo” hasta la presión que sufren los estudiantes de todas las edades, desde las dificultades de ser un hombre hoy y hasta lo que cuesta mantener una careta de bienestar y normalidad, hasta la dificultad de las relaciones actuales.

Y es que el resto de los amigos, también profesores de distintas especialidades (psicología, música y deportes), también tienen sus razones para mantenerse entonados, consumiendo alcohol de forma controlada primero en la jornada laboral, pero la misma fachada de “normalidad” les impide entregarse enteramente a la experiencia por sí misma, así que para hacerlo menos anómalo, menos patológico y más “profesional” los amigos llevarán bitácoras, harán mediciones y escribirán una investigación. Los efectos de mantenerse entonados con una dosis precisa de alcohol pronto da resultados y Martin recupera la vitalidad en clases y en una monomanía les enseña usando a grandes bebedores como Churchill. Además empieza a recomponer su vida marital con una escapada al campo y un despliegue físico. Pero siempre queremos más, la moderación no es un valor moderno… así que empujan los límites y cambian el rumbo de su “investigación” para saber si se puede tener un nivel mayor de alcohol y lograr ese estado de gracia. Por supuesto, todo se arruina: no sólo hay disputas con las esposas sino que Martin se separa de su esposa, hay despidos y hasta un hecho trágico que desemboca en escenas profundamente emotivas de la mano de los niños, de reencuentro y liberación…

Usando de buena forma las bases de Dogma 95 pero lejos de su “autoritarismo puritano”, DRUK es la obra más liviana de Vinterberg y cumple su objetivo… especialmente porque es entretenida, divertida, descorazonante y esperanzadora… No sé qué piensen los críticos de cine, pero es lo que nos hace falta hoy, aquí y ahora: recrear esas noches de farra liberadora, recordar las hazañas de “llegar en vivo” a cumplir la vida normal con media estocada o sufrir la cruda monumental que expía cualquier pecado. No se pierdan DRUK… principalmente porque en medio de todo el cine de superhéroes para “adolescentes de todas las edades” y de todas las películas que profesan la corrección política hechas para complacer a las clientelas de la circunspección feminista, homosexual, afroamericana o de cualquier minoría o ideología, Vinterberg hace una cinta para hombres comunes y corrientes, heterosexuales, de clase media, de mediana edad en una crisis existencial que están tratando de entender lo que significa ser un varón hoy… y eso es profundamente novedoso y refrescante, inteligente y fidedigno… aún más porque lo hace todo de manera convincente nunca moralista… Muchos se identificarán con la cinta, en más de un aspecto y más allá del chiste, hará que muchos otros recuerden con alegría y nostalgia momentos similares como verdaderas victorias, hazañas, que recuerden esos momentos como los auténticos buenos tiempos… que algún día volverán…

Enrique López T.

CINEMATECA: INCEPTION, EL PRESTIGIO DE LO APARENTE

“El sueño es una segunda vida.
Nunca he podido traspasar,
sin sentir estremecimiento,
las puertas de cuerno o marfil
que nos separan del mundo invisible”.
—Gérard de Nerval, “Aurélia”.

Todo acto de magia define un bello engaño, uno que estamos dispuestos a creer porque nos gusta maravillarnos, o quizá, porque nos gusta sentir que la realidad no es tan sólida, tan inalterable como a diario se obstina en demostrarnos. Christopher Nolan es eso, un mago, un ilusionista, en una de sus mejores cintas The Prestige (El gran truco, 2006), ya planteaba cómo la magia y la presencia de un doble pueden trastocar lo Real. En Inception (El origen, 2010) va un nivel más allá, al abordar los sueños de un modo muy particular.

Primero, les quita paradójicamente su calidad onírica, es decir, no refleja la “lógica” o falta de lógica de los sueños, no hay combinaciones o digamos “desvaríos” tan marcados o vertiginosos, ni símbolos universales reconocibles que invoquen cierta mitología o “psicoanálisis”, sino que inserta el orden de lo real en el sueño, precisamente para cuestionar la realidad en sus propios términos; por ello, los efectos son sorprendentes si se piensa conforme a las leyes y fuerzas físicas de lo Real, sin embargo, en el terreno de los sueños serían la regla y no la excepción.

Segundo, mantiene su calidad sapiencial, el sueño sigue siendo esa ciudadela donde se vierte cierto conocimiento individual y colectivo, en estado puro. Desde siempre y sobre todo en la Antigüedad se reconoce que durante el sueño se revelan secretos, miedos, problemas, soluciones, esperanzas, deseos (a veces inconfesables) y todo el potencial del ser, que se confronta sin máscaras a su propio yo. Los sueños son la imagen de nuestra vida y, en el fondo, están hechos de la misma materia.

También gracias al sueño nos acercamos al misterio de la muerte, por este simple acto de cerrar los ojos, desaparecer para éste mundo (o más bien hacer desaparecer éste mundo) y acceder a otro que, parece ser real durante el trance, si bien hay grandes saltos en la continuidad, a veces tenemos la certeza de que aquello que ocurre es verdadero, incluso la sensación dura más allá del sueño, cuando nos despertamos con la experiencia de lo “vivido”–soñado. Y es que por contradictorio que parezca, el sueño también permite experimentar en ese extraño espacio–tiempo, el poder de la vida a todo su tamaño y esplendor sin limitaciones terminantes, pues el sueño es liberación, locura, conciencia, desafío, confesión, revelación y reconocimiento.

Así, Inception explota las relaciones entre vida, muerte, vigilia y sueño, y lo hace mediante por reiteración, negación y contradicción a través de una veta cinematográfica de suspenso y acción que lo mueve a través de distintos niveles. El hecho de que un sueño pueda ocurrir dentro de otro, y otro, y otro… dilatando el tiempo y rozando una falsa eternidad, provoca una metamorfosis de la vida y su sentido, porque deja de ser una sola, única y además restringida Realidad; a la vez que también altera el sentido de la muerte porque deja de ser su límite definitivo, la muerte parece constituir el regreso a la vida verdadera, pero tarde o temprano no habremos de encontrar con el muro obscuro, el definitivo, la nada en estado puro. Y aquí es donde el artista realiza la prestidigitación.

A mi parecer lo que define la película no es lo adictivo de los sueños o lo peligroso de una idea, sino la culpa, y lo que define a la culpabilidad es esa trasgresión originaria que Cobb cometió contra su esposa, en ese espacio vital donde se es más creativo y poderoso, es cierto, pero también donde se es más vulnerable, el corazón del ser está expuesto, ya no hay forma de protegerse, se ha traspasado la última máscara, la última muralla que resguarda al yo de esos peligros.

Cuando en los vastos y fértiles campos del sueño y bajo el cielo de la conciencia, el corazón se desangra herido de remordimientos, entonces la culpa ya ha impregnado el universo entero y tornará todas las fuerzas del inconsciente, no contra el “soñador”, sino contra el culpable que está soñando. Y es que hay que saber que, con mucha frecuencia, el monstruo que nos persigue en los sueños también somos nosotros.

Por ello, Cobb (un funcional Leonardo DiCaprio) es un ser resentido consigo mismo, llevado por la culpa se persigue con la proyección de Mal, su esposa, y se aferra a ella y a su pasado juntos, porque representa su felicidad y porque no es capaz de perdonarse por lo que hizo; es de resaltar que busca su castigo en el ámbito donde cometió la falta, y huye de la justicia humana comprometiendo su futuro. A pesar de ser un navegante, no viaja ligero, carga en su alma todo el peso de una vida (casi eterna) y está enganchado a ese tren que siempre aparecerá amenazante, rompiendo, irrumpiendo, golpeando, saboteando los planes de un futuro, y esto si lo piensan bien es aterrador.

Esto demuestra que todos los sueños felices son un deseo por retornar al paraíso perdido, por ello Cobb no puede dejar de soñar, no quiere dejar de recordar, no quiere dejar de buscarla y sobre todo quiere mantenerla viva, en ese espacio donde está viva, él mismo aunque lo consuma la culpa. Pero esta situación que nos muestra la cinta también demuestra que todos los malos sueños son un anticipo del Infierno que nos espera, ese Infierno cuyo camino está pavimentado de buenas intenciones, como la de Cobb para que Mal retornara a la realidad “verdadera”; pero una vez que él mismo sembró la duda ¿cómo reconocer lo real? Este leit motiv de la película no sólo es profundo y elegante en términos cinematográficos, siendo el cine un juego de espejos, sino también en términos filosóficos.

La aventura sucede espléndidamente con grandes recursos cinematográficos, la grandilocuencia es notable, pero auto-contenida en ese espacio onírico; y tal como el héroe mítico que entra en ese terreno hostil de su propia psique a lograr una hazaña, esto es a enfrentar sus propios temores y culpas, Cobb y sus “argonautas” lo hacen de la mano de los tejedores y de los ladrones de sueños. Pero el héroe sueña para entender, y he ahí lo bello del mensaje, que es responsable de sus actos aún en esa Tierra de posibilidades, que debe rescatar a los caídos y que es hora de dejar el pasado, pues sólo así podrá retornar con el tesoro anhelado, un futuro con sus hijos. Pero entonces el ilusionista Nolan vuelve a jugar con nosotros…

¿Qué pasó al final? No lo sé… hay varios puntos de ruptura que dan posibilidades ilimitadas de interpretación de lo que pudo y no pudo ser, sobre qué es los Real y lo Onírico, pero me dirijo a un desenlace que me parece no cancela los demás finales y que me deja tranquilo, y este es el siguiente: por el bien de Cobb, de su equipo, incluso por el bien de nosotros espectadores, espero que la pirinola se haya detenido porque está en juego no sólo lo Real sino la confianza en el futuro, porque debemos ser más misericordiosos con aquel que se atreve a soñar y con el que se quiere responsable de sus actos, y sobre todo porque el Cine, sueño colectivo, ya es el único lugar donde (casi) se admiten los finales felices.

Enrique López T.

STILBEIN (15): “THE MIDNIGHT SKY”, LA RESISTENCIA Y LA PESADILLA

Al parecer el destino de la humanidad es sensible a la culpa y a los remordimientos de un hombre que por supuesto ha arruinado su vida, negándola… pero que tiene un último acto de nobleza (o quizá de íntimo egoísmo al proteger el trabajo de su vida) dándole una esperanza, una salida a la especie… y está bien: hay que salvar a la maldita humanidad a toda costa y echando la mano de lo que sea, sobre todo si consideramos su incansable afán de autodestrucción. THE MIDNIGHT SKY, la séptima película del otrora Dr. Ross George Clooney es visualmente poderosa, logra momentos de belleza y acción esplendidos y su mayor mérito es desplegar el auténtico salvajismo que se vive en dos parajes por demás crueles: el Ártico y el espacio exterior… en ambos casos estamos literalmente al borde de la creación, en uno tenemos a un hombre y a una niña peleando contra el frío, los lobos, y la muerte que va sitiándolos, y por el otro lado a dos mujeres y tres hombres luchando contra la inmensidad llena de ingratas rocas y amenazas cósmicas en su regreso a la Tierra. Sin embargo, su historia naufraga en el hielo, nunca se atreve a llevar al límite las atmósferas que logra muy bien en pocos trazos… ni a llevar a sus últimas consecuencias los peligros del cuerpo y la mente, allá afuera en el fin del mundo. Quizá su pecado más grande es que recuerda demasiado a películas del género desde Gravity, a Arrival, pasando por The Martian y hasta The Revenant o The Road. Y a pesar de que es un tanto sensible, demasiado predecible… entretiene. Yo la recomiendo. ¿Por qué me gustó en el fondo? Por esos momento de soledad y de lucha a corazón partido, porque estoy convencido que debemos salir a conquistar el espacio y hay que allanar el camino con sueños de ciencia ficción, por la belleza de los espacios y los colores, los movimientos en la profundidad del blanco de la nieve y el negro de la noche extensa y por lo dicho, porque quizá el universo y el destino de la humanidad son sensibles a las culpas y remordimientos del ser más falible que existe. “THE MIDNIGHT SKY” es la prueba de lo dicho por Oscar Wilde: “El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida.”

Enrique López T.

STILBEIN (14): “FALLING”, LA RAÍZ Y EL FRUTO EN UNA NOCHE DE INVIERNO

El debut de Vigo Mortensen le augura un buen futuro en la dirección, FALLING tiene todos los aciertos y todos los errores de un debutante que ha estado en la industria por muchos años y que conoce alguno de sus trucos y secretos, pero no todos: FALLING es una película que pretende ser muy personal pero acaba sintiéndose artificial debido a la sobre–elaboración de las anécdotas y los cuadros que se repiten una y otra vez para quedarse casi en el mismo punto, como todo debutante quiere poner todo en la primera obra desde su conocimiento del español hasta su gusto por el arte, pero no siempre lo pone al servicio de la cinta. La película inicia con una bella escena entre un padre y su hijo (muy pequeño) en un acto de comunión a través de la caza de un pato, luego ese regocijo se trasmite a toda la escena familiar. Lo que vemos después es la disolución de ese idilio. Y muchos años después ese hijo como un hombre mayor y ese padre como anciano tienen algunos momentos para dar tranquilidad al pasado pero sobre todo para aguijonear el presente con un dechado de frases políticamente incorrectas, Willis el anciano interpretado por Lance Henriksen es un energúmeno de la vieja escuela, que… quizá debido a la demencia senil o simplemente porque es ruin se la pasa insultando a diestra y siniestra no baja de cabrones y putas a sus congéneres, pero se ensaña con su propio hijo, quien le ha roto el corazón al no vivir conforme a sus fórmulas… es homosexual y con su pareja han adoptado a una niña de ascendencia hispánica. Henriksen explota esta veta violenta, quizá demasiado, a lo largo de la cinta vemos como Willis consume a dos buenas mujeres con su mera presencia y exigencias, sobre todo a la madre de John, Gwen interpretada magistralmente por Hannah Gross que sin duda se lleva la película… lo demás creo son clichés que pone Mortensen para abreviar y agilizar el planteamiento. Y es que aunque las faltas del padre son imposibles de ignorar, Mortensen tal como su personaje parecen evitar la verdadera confrontación y con ello le resta poder a la cinta. Enrique Jardiel Poncela lo dijo mejor: “Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca es tan severo como un hijo juzgando a su padre” y no tenemos eso con la suficiente dureza en aras de lograr a un personaje comprensivo, perfecto, “buenaondita” y por ello inverosímil… quizá Mortensen debió leer más a Kafka, a Coetzee, a Roth… y menos sus diarios para dotar de espíritu a su primera cinta y quizá llegar un paso más allá y dar una resolución emocional y dramática a la altura. Con todo FALLING se deja ver y entretiene, Mortensen cumple en su doble papel de actor–director y por momentos logra hilvanar fino la realidad con la ficción, la memoria con el delirio… como les decía hay hechuras de un buen director en ciernes.

Enrique López T.

FOTOGRAMA: SOUL, LOS MÚLTIPLES SIGNIFICADOS DE LA VIDA

La finalidad de la vida es vivir,
y vivir significa estar consciente,
gozosa, ebria, serena,
divinamente consciente.
—Henry Miller

No es hasta que nos damos cuenta
de que significamos algo para los demás
que no sentimos que hay un objetivo
o propósito en nuestra existencia.
—Stefan Zweig

El cine… pero sobre todo el cine comercial ya rara vez se ocupa de las grandes preocupaciones existenciales de la humanidad, ya no cuestiona sobre lo que representa ser un hombre (un ser humano) en estos tiempos… los más convulsos en muchos años… ni lo que podría significar nuestra estancia en este mundo, hoy… en términos de nuestras creencias, nuestros valores y hasta nuestros miedos. La verdadera desventura radica en que el hombre moderno se preocupa cada vez menos por el sentido de su propia vida: parece que hoy estamos demasiado cómodos viendo a los superhéroes luchar contra amenazas cósmicas, o a los héroes de acción luchando contra aquello que atenta contra su familia, ideología o ego; y ¡claro!, estamos atareados en sobrevivir a las amenazas planetarias reales y resolviendo nuestro propio drama desde la enfermedad, el confinamiento, el aburrimiento o el trabajo. Parece que siempre estamos perdidos pero ahora parece que lo estamos realmente: los pensadores y los artistas están demasiado preocupados por la política, la productividad, el consumismo, pero ya no en el ser humano, en su angustia, en su falibilidad, en su debilidad esencial…

Por eso, SOUL es agua fresca en medio de tanta aridez… aborda de lleno la vida y su sentido, la muerte y su sinsentido y el más allá —en ambos lados— en un original planteamiento que nos lleva a mundos o a hipótesis realmente bellas. Toma como temática central la resistencia de un hombre para no perderse en el gris de la supervivencia. Para ello, toma como personaje inicial a Joe (Jamie Foxx en la voz) un maestro de música que ha querido ser un pianista de jazz desde la lejana noche en que su padre lo llevó a ver a una banda y sintió el llamado… muchos años después uno de sus ex–alumnos le consigue la oportunidad de tocar en el famoso club Half Note con la gran saxofonista Dorothea Williams en su célebre cuarteto de jazz. Pero cuando la vida empieza a darle juego, muere. El planteamiento de por sí es encantador… Joe se reúsa a morir… no en el momento en el que sus sueños pueden cobrar realidad, así que escapa del “Gran después” y tras algunas peripecias surrealistas cae en un mundo aún más surrealista llamado el “Gran antes” habitado por Jerrys (la unión de todos los campos cuantificados del universo que mucho se parecen a las pinturas de Picasso) donde por azares del “destino” se convertirá en el “mentor” de un alma que busca ganar su pase para la existencia. De nuevo su vocación de maestro pero sobre todo la revisión de su propia vida y la oportunidad pendiente lo impulsan en su empresa de regresar a la vida.

De este modo, nos embarcamos en una movida aventura donde encontramos una explicación alegórica y “jocosamente” científica a las cuestiones de fondo sobre el alma, el nacimiento, la existencia, la vida y sus estados de gracia y de enajenación tan comunes hoy en día, incluso al misterio mismo de la muerte, pero sobre todo exploraremos algo del significado de todo esto, SOUL es metafísicamente ambiciosa, aborda de buen modo aquello de lo que no sabemos nada para ubicarnos firmemente en el aquí y en el ahora. El espectáculo por sí mismo es maravilloso por los personajes, la música y la animación, la película es hermosa, encantadora, emotiva, desconcertante y profunda en su existencialismo puro, en sus motivos para decirle a todos los espectadores: vive, vive… ¿Cómo hace esto? Como toda gran aventura a través de la pareja indisociable de maestro–alumno, Joe toma a su cuidado a Ventidós (22) una antigua, malcriada y rebelde alma (interpretada en la voz por tina Fey) para que logre su pase a la existencia, el problema es que 22 no ha completado su jornada y está varada en el “Gran antes”. Lo encantador de esta relación es que al final no estamos seguros de quién es el maestro y quién es el alumno. Gracias a una serie de sucesos accidentales Joe y 22 acaban en la existencia, en la Tierra donde la aventura sigue y de paso tocan la vida de varias personas y hacen las paces con el pasado inaugurando un nuevo futuro para Joe.

El trabajo de animación es sorprendente al menos tiene tres capas de trabajo: la real en donde vemos a Joe y su mundo de la escuela al club nocturno… la del “Gran después” misteriosa y cósmica y la del “Gran antes” fecunda y brillante donde las formas multidimensionales incluidas las alma como partículas humanizadas… se combinan con la unidimensionalidad de los Jerrys (y los Terrys), incluso con las almas perdidas y esa noche eterna surcada por Moonwind, hacia la última parte se combinan felizmente y pasamos de una a otra colmando la pupila. La música también viene en tres capas: la del jazz dándole corazón y sueños al aquí y al ahora compuesto por Jon Batiste para lograr veracidad, la de la música electrónica–newage de Trent Reznor y Atticus Ross que le da su dimensión metafísica; y la música incidental con el “Subterranean Homesick Blues” de Bob Dylan sonando desde las profundidades de la inspiración navegando por las arenas de los sueños. La suma de las partes es magnífica la mano de Pete Docter (el nuevo hombre fuerte de Pixar) se nota en la combinación de todas esas pequeñas partes, la dirección y el desarrollo de la historia son ágiles y sutiles, sobre todo al final trepidante y poético.

Y es que el verdadero clímax de la película está más adelante, no en el logro de una meta… algo se vuelve más importante y esto es el entendimiento de que la vida carece de sentido… que los motivos por los que merece la pena vivir son sorprendentes, extraños, originales, simples… únicos para cada individuo; y también en la comprensión de que parte de esa trascendencia está en el otro… co–existimos en este mundo… existimos con el otro al que reconocemos en sus necesidades, sueños, esperanzas, miedos en sus circunstancias, agravantes, atenuantes, en su vida misma. Y en un final vibrante con un naufragio incluido, una gran persecución y la sensible reconciliación del maestro y del alumno (que se alternan) nos deja con la profunda sensación de que hemos entendido algo: que la vida no tiene un único sentido, sino múltiples, que depende de nuestra perspectiva, de nuestra propia experiencia desde lo cual hasta lo más sencillo cobra un significado, una importancia… y que todo lo que podemos sentir, oler, tocar, probar, comer, oír, escuchar, proyectar, hacer, deshacer, imaginar… disfrutar, pensar y hasta sufrir contiene un valor y una fuerza en sí mismo.

Me recordó la reflexión de Woody Allen en Manhattan: “¿Por qué la vida merece ser vivida? Bueno, supongo que hay cosas que hacen que la vida merezca la pena vivirse. Por ejemplo, Groucho Marx y Willie Mays; y el segundo movimiento de la Sinfonía Júpiter; y la grabación de Potatohead blues por Louis Armstrong; y las películas suecas; y La educación sentimental de Flaubert; y Marlon Brando, Frank Sinatra, las fabulosas manzanas y peras de Cézanne, los cangrejos de Sam Wo, y el rostro de Tracy…”. Quizá debemos vivir la vida por la única razón de que vivir no tiene ningún sentido y que cada uno de nosotros le da un significado a la vida. No se pierdan SOUL, es el regreso de Pixar a la brillantez y la inteligencia. Sin duda, fue la mejor película que pude ver en el ingrato y malquerido 2020 que acaba. Sin duda estará en la lista de los críticos y espectadores. Y sin duda, se llevará el Oscar a Mejor Película Animada y en una de esas, competirá a Mejor película a la espera de lo que Nomadland o Minari digan. En estos tiempos difíciles pocas películas le devuelven a la humanidad su fe y su hambre por vivir… y eso es el máximo logro de la película sobre todo en tiempos de pandemia.

Enrique López T.

DIARIO (5): EN EL QUE BRUCE LEVANTA HACIA EL CIELO SU GUITARRA AMARILLA Y LA EPIFANÍA SUCEDE JUSTO A TIEMPO…

Todo se detiene, cesa la enajenación habitual de estos días los más absurdos del mundo. Estoy cansado del trabajo en más de una forma… por lo redondo por lo cuadrado, por dentro, por fuera… en su parte más blanda… en su caparazón de Basilea… pero me siento atado a él como si fuera esa cuerda que evita que Marcello se pierda en la deriva; la regularidad del drama, de la enfermedad vieja, de los brazos cansados y del “espectro que entra” vienen bien para evitar cierta demencia que acecha dentro de la manzana y más allá de las puertas clausuradas. Mira por dónde. Hoy, en vísperas de Navidad, me he puesto a limpiar la habitación en la que naufrago a diario: saqué papeles bien garabateados y quemados por fotosíntesis, bolígrafos vacíos, ideas amargas, pensamientos resecos, cubiertas de dulces y chocolates, trozos de sueños, polvo, cigarros a medio fumar (cuando yo no fumo), palomitas, humo en hebras cortantes, usos, marañas y telarañas, más polvo y basura que no sé de dónde ha salido. Una labor que Heracles sólo pudo librar con la ayuda de Alfiós y Piniós, pero yo esgrimo escoba y trapeador del más alto linaje del Peloponeso. Pausa. Ahora… todo está fragante como en aquellas mañanas de frío que tanto han nutrido nuestra alma con deseos de una pastelería fina y de un amor pasional por inocente como si se ataviara de sonrisas y manteles largos. No sé cuánto dure… quizá no dure ni la víspera pero lo que importa es el acto de limpieza, la renovación emocional detrás de la tarea fabulosa que claramente involucra la renovación acuariana. El alma es otra cosa. El cuerpo también se asea y se viste con ropa cómoda, la última elegancia para los presos de esta morada… Ahora que todo también está ordenado y me mira desde su sitio esperando a que caiga la noche para comer estrellas… pongo algo de gracia que me conduzca a la hora del ágape, el requiebro y la circunstancia… caigo en lo habitual, en lo que entibia mi corazón de domingo malenquistado por un amor sutil como las pequeñas flores amarillas que crecen en mi pecho: me dejo llevar por las canciones. Una a una… hasta el momento de gracia absoluta en el que la nota de sintetizador, el ritmo consustancial de una batería y la fibra de un piano labran una raya en el universo y Bruce levanta su guitarra amarilla, ha entendido algo… las nubes sonríen, las calles corren… y yo siento que conecto con algún sentimiento orgulloso y soleado, como si yo también entendiera algo… como si no hubiera dejado de vivir… ni hubiera empezado a morir un poco, definitivamente… como si fuera hora de lavarse las manos, la cara y los ojos con arena para mirar la noche corriendo hombro a hombro con nuestros sueños más preciados, más brillantes, descolgándose por las calles como incendios, como himnos que se alzan sobre sus esperanzas para hacer sonreír al Cielo… y entonces sé que un ángel ha extendido sus alas sobre nosotros…

Enrique López T.

EL CANTO

El canto se levanta desde todas las cosas. Temprano, tarde a deshoras… Desde el punto de fuga que lo mece con emoción bravía, tan despeinada que ondea como el tigre en el fuego y acentúa en el suspiro a la nostalgia. Algunos son cantos alegres y otros… simplemente azules. Imperiales, heráldicos, espirituales. Otros se quedan en mitad del aire tarareando su avemaría, detenidos en el pensamiento que les da muerte y vida a dos voces. Aullando o encantando a las serpientes. Otros se sientan al sol en una silla desvencijada a sentir como se colorean las mandarinas o como el laurel sazona las pequeñas victorias que nos fatigan o nos desangran… Algunos son claros y otros como obsidiana. Su corte hipostático nos une. Otros se vuelcan en el grito o en la entonación alegre, unos descubren silencios anegados de sabiduría y otros, inventan palabras para romper su coraza, tienen el corazón a la deriva y lo ofrecen a las diosas y a las musas. Pero el canto se levanta desde todas las cosas, corren por las calles, incendian los camposelíseos, cree en la tierraprometida, acompañan a todos en su jornada nocturna hacia la primavera y en su estancias soleada que infinitamente se curva y se curva, hasta que ya…

Enrique López T.

CONTRACAMPO: MANK, UNA PIEZA DE UN ROMPECABEZAS … UNA PIEZA QUE FALTA

“El reto de la escritura de guiones
es decir mucho en poco
y luego retirar la mitad de ese poco
y aún así conservar un efecto de ocio
y movimiento natural.”
Raymond Chandler

“Rodar una gran película en Hollywood
que sea recordada por el público
es tan difícil como rodar una pequeña
con el presupuesto de la tarjeta de crédito.”
Cameron Crowe

CITIZEN KANE ha sido por mucho tiempo la mejor película de la historia del cine, los motivos sobran: su temática, la revolucionaria estructura de su historia, sus encuadres, el montaje, la belleza y poder de su cinematografía, las actuaciones, su manejo del tiempo y del alma humana… personalmente CITIZEN KANE me sigue pareciendo un film abrumador y profundamente sentimental, si lo pienso un poco me hace llorar pero también enardecerme mi ánimo por el arte vertido en cada una de sus escenas, de sus gestos, de sus silencios, de sus frases hechas a base de nostalgia pura y monstruosidad… porque CITIZEN KANE también es forjador de leyendas dentro y fuera del filme. Charles Foster Kane es más de lo que fue William Randolph Hearst y Orson Welles es más que el segundo hijo de Beatrice Ives…

Al ser un hito del cine, un monumento por sí mismo la película ha sido objeto de una disputa por parte de sus creadores a pesar que el propio Welles reconoció que “El escritor necesita una pluma, el pintor un pincel, el cineasta todo un ejército”, CITIZEN KANE es más que el vasto argumento, más que la cinefotografía, o las actuaciones incluso más que la música temática o incidental… siempre es así… cada obra es más que la suma de sus partes y de sus jugadores: ejecutivos, productores, guionistas, el director, el cinefotógrafo, los decoradores, tramoyistas, actores y actrices, los editores y el público hacen la película. Sin embargo, y no podemos engañarnos la gran figura de CITIZEN KANE es Welles… lo elevo a nivel del dios el cine al producir, dirigir y actuar esta película que aun interesa a los cinéfilos y que produce ríos de tinta…

Más allá de Wells en el cine la figura señera es la del director. Hay una permanente lucha entre el productor y el director, entre el director y el guionista para determinar la autoría de una obra. MANK aborda este problema desde las entrañas de CITIZEN KANE… retoma la figura de Herman J. Mankiewicz “Mank” el escritor junto con Welles de la mejor película del cine, es curiosos que un director como David Fincher le restituya el mérito a un guionista, aunque no tanto si pensamos que fue escrita por su padre Jack Fincher. Es una cinta que elogia y siente empatía por esa “ave rara” que es el guionista sobre todo en el sistema de estudios… en el que es amado y odiado como todos los genios y cuyo trabajo se valora y se desprecia en partes iguales… De hecho, los Fincher desempolvan la tesis de la aclamada crítica de cine Pauline Kael, quien explica en su “Raising Kane” de 1971 que la visión del argumento sobre una figura del poder y del escándalo así como la intrincada forma de escritura pertenece sólo a Herman J. Mankiewicz y no a Orson Welles, por lo que, el otrora enfant terrible, no merecía el título de (co)guionista.

Pronto Peter Bogdanovich, Joseph McBride, Andrew Sarris y otros expertos cinéfilos cuestionaron la investigación de Kael con mucha tinta y saliva equilibrando las opiniones, por un lado los que defendían el genio apabullante de Welles y por el otro los que le quitaban mérito pero pocas veces a favor de Mankiewicz; más tarde el teórico Robert Carringer refutó a Kael con revisiones de guiones y notas concluyendo que las principales contribuciones de Mank fueron ciertamente el marco de la historia, el conjunto de personajes, varias escenas y una buena parte del diálogo, mientras que Welles aportó la forma visual y estilística, los montajes revolucionarios, la secuencia del desayuno, y que transformó la caricatura de Hearst en la figura titánica y misteriosa de Kane.

También es interesante que el texto de Kael fue un tanto menoscabo y utilizando más como un descubrimiento de la relación de Hearst y Mankiewicz hasta que los Fincher lo traen de vuelta a las pantallas grandes y chicas de todo el mundo, y la dejan a punto para las competencias por los Oscares. La película es hermosa… grabada en alta definición digital y sometida a un maltrato físico adquiere la textura del blanco y negro y replica la elegancia visual y verbal del Hollywood clásico, ese que todos amamos. MANK es más una película para los cinéfilos no se detiene a explicar quién es quién, confía en el conocimiento del espectador al reconocer a Marion Davies, David O. Selznick, Louis B. Mayer, Irving Thalberg, Orson Welles… o sabe bien que tampoco es un requisito conocer estos nombres para entender el nudo de la cinta.

MANK tampoco es la deconstrucción de CITIZEN KANE, de hecho, corta precisamente en el momento de la colaboración de los coguionistas y la filmación, retrata más el momento de la creación y las conexiones en el tiempo para forjar la historia… y no hay otra forma de crear una obra así de magnífica más que volcando toda la carga vital de un hombre. La narración de retoma la estructura o mejor dicho la forma de un guión, alternando por un lado presente en la que Mank tendido en la cama a causa de una fractura bosqueja, escribe y dicta y por el otro, el pasado donde se encuentra la raíz de la relación del guionista con el poder, los flashbacks tienen la estructura más rica. No es una biopic por sí misma “… no se puede capturar la vida entera de un hombre en dos horas” pero si nos muestra esos momentos importantes que de una forma u otra hicieron eco en el guión y en la pantalla.

El hecho fundamental es que hay algo personal en CITIZEN KANE y es el justificante de la película de los Fincher: Mankiewicz era “amigo” de Marion Davies como de William Randolph Hearst, y como lo muestra la cinta, era un invitado frecuente en San Simeón, al magnate del amarillismo le gustaba sentar a Mankiewicz a su izquierda y al invitado de honor en turno en frente así no se perdía nada. Era parte de su corte y tal como Kane, Hearst exigía no solo admiración sino lealtad ciega. Por lo que hay que preguntarse ¿es una historia de traición? ¿Mankiewicz traicionó la hospitalidad de su protector y mecenas? Creo que sí… pero también puede verse como el despertar de la conciencia política de Mank aunque el guión se queda corto en esa exploración, ruptura y redención. MANK carece de eso motivo poético, ese Rosebud de Kane… y aunque logra simpatía por el guionista no es suficiente ese “suceso trágico” como razón para que decida dinamitar su carrera incluso siendo un paria de Hollywood.

MANK inclusa llega a ser inmisericorde con su protagonista, si bien el humor es la forma más amable y por ello la más terrible para decir cosas crudas, cosas que a nadie le gustan oír… el humor es un arma de doble filo. Mank, el intelectual dinámico, el guionista laureado… el Voltaire de Central Park West aprovechó la patente de corso otorgada a los bufones de la corte para decir las grandes verdades que todos callan al propio rey, sin sufrir las represalias, robando el poder al poder, escapando a la muerte, burlando… pero el bufón olvida que esto es transitorio y que de un golpe las aguas vuelven a su cauce. Al grito de “¡miren, el emperador está desnudo!” le corresponde el “miren, ese niño está muerto”… y la parábola del mono organillero que le cuenta Hearst a Mank lo demuestra a la perfección.

Insisto MANK falla al integrar este ingrediente… no tiene su Rosebud, no tiene ese “ataque de principios” de Kane contra Jedediah… ese motivo de fondo que hace que todo cobre sentido… y se imponga como un personaje total. No hay redención porque no se busca. Sólo por este camino es una película sui generis donde la figura central no es un dechado de virtudes o ideales sino un genio alcohólico que busca consumar su oficio, concretar el arte al que fue llamado, por lo que el villano (si es que lo hay) no es Hearst, ni Meyer aunque es el más exhibido de todos… sino el sistema tanto político como el de Estudios… que crean ficción para el entretenimiento y el manejo de las masas, que endiosan la hipocresía… vaya temas.

Para ir cerrando círculos: MANK no va en detrimento de Welles, al contrario abriga el mito del director y lo construye a base de narices falsas, capas, voces de radio y triunfos en conferencias de prensa desde Brasil y deja ver que el niño genio, el enfant terrible era un artista y un showman y que lo más increíble no es su ego sino los momentos de humildad, siendo el primero en reconocer que su: ” gran aportación a Ciudadano Kane fue la ignorancia; no sabía que hubiera cosas que no se podían hacer”. Por supuesto reivindica la figura de Mankiewicz y de los guionistas como parte de ese ejército que construye sueños… incluso va más allá y los Fincher hermanan a Hearst, a Welles y a Mankiewicz con Kane, los tres hombres reales comparten destino con el personaje y no es otro que el malogro: hombres, genios, titanes que son derrotados a causa de sí mismos, pero que en inter logran grandes cosas que cambian par bien y mal a la humanidad.

No se pierdan MANK, Gary Oldman está como siempre dando la nota entre el genio y el alcoholismo, la amargura y la brillantez del personaje apunta para un Oscar o al menos una nominación, Amanda Seyfried cumple y recrea a algo entre Marion Davies y Susan Alexander, aun no entiendo el papel de Lily Collins pero endulza la pantalla, el resto del elenco, excelente… sobre todo al referenciar y reconstruir una época mitológica. Lo mejor de la cinta es que está llevando a nuevas generaciones de cinéfilos a CITIZEN KANE… siento envidia de aquellos que la verán por primera vez y experimentaran su poderosa belleza… quién sabe y quizá en muy poco tiempo vuelva a tomar su honor en las divertidas aunque inútiles listas de las mejores películas de la historia.

Enrique López T.

STILBEIN (13): “LET HIM GO”, EL CÚMULO DE LO QUE QUEDA

No sé clasificar LET HIM GO de Thomas Bezucha quisiera decir que es un western pero lo digo que todas las películas que me agradan por alguna razón, y es que mezcla drama, con una cierta dosis de suspense, thriller, incluidos algunos toques de gótico sureño… lo que sí sé es que es una buena película, entretenida, bien fotografiada, que logra momentos muy emotivos a través de la rememoración, pero sobre todo sé que es una buena película sostenida por inmejorables actuaciones, sencillas, emotivas, con la naturalidad que la maestría da… Si Kevin Costner hace un trabajo preciso y poderoso, con el peso y las arrugas de la vieja escuela… Diane Lane está aún mejor, hechiza al espectador y brilla como un incendio en mitad de la noche… llena la piel y el alma de su personaje, una mujer fuerte y decidida, encantadora de caballos, una madre que ha perdido a su hijo y que va al rescate de su nieto. De hecho, la figura central de la historia es la maternidad, no en el sentido beatífico de una mujer en una mecedora arrullando a su hijo con las planicies de fondo… sino al ver en pantalla a tres mujeres con un carácter férreo, o con una debilidad que explota, protegiendo a su modo a su familia a toda costa incluso con una violencia que se siente real. Kayli Carter es Lorna Blackledge, la viuda joven del hijo de Margaret Blackledge (Diane Lane) y esposa actual del hijo de Blanche Weboy (Lesley Manville), Lorna y su hijo son el centro y el eje entorno al cual gira el conflicto de las matriarcas Blackledge y Weboy, de hecho su confrontación crece y recarga a la película de una tonelada de tensión para desembocar en su duelo final en la mejor tradición del western (homenaje a Unforgiven), y no podría ser de otro modo son fuerzas contrarias pero equivalentes que a su modo viven y mueren por su código, su familia. Evidentemente, en la misma línea están los hijos: el mejor, el peor, los que están perdiendo el presente, los que han perdido el futuro y los que lo están recuperándolo. Insisto, el tema de la película son las madres y los hijos, Blanche (la cual asusta) indica sabiamente que nunca acaban de criarlos, de enseñarles el mundo, lo que es correcto… La ambivalencia de las matriarcas es notable… lo es aún más que en esta historia, de venganza y rescate, las figuras más fuertes sean las mujeres pero que los hombres, sean los instrumentos de la violencia, la cual llega hasta el aullido de dolor, pero de nuevo la naturalidad lo mezcla perfectamente en el contexto… Es como si los hombres supieran de antemano su destino, como si aceptaran su papel en este drama. No se pierda esta excelente cinta, si hay momentos de violencia hay momentos en que la vida se recuerda… y uno entiende que la vida es la lista de lo que perdimos pero sobre todo el cúmulo de bendiciones que nos queda.

Enrique López T.

SEÑOR DIOS MÍO… YA ES TIEMPO

Señor Dios mío… ya es tiempo. El tiempo siempre se cumple: suena con precisión en las vías que dicen “goodbye” y con margen doliente en las puertas sordas que esperan buenas nuevas, y en los santificados clavos de hierro que sostienen los Cielos y en el Futuro que queda a lado. Señor Dios mío, ya dieron los minutos en las hogueras, las horas en las curvaturas de Diógenes, los días en los jilgueros que traen el invierno en los engarces azules de la porcelana de la abuela, y en los mirlos que se confunden con la primavera… Señor Dios mío, las noches han desnudado las mañanas, separaron la brizna de la semilla, y mezclaron la música con el fuego… hemos durado una canción lenta más bailando sobre la pista de hielo… con el mismo vaso de whiskey en los sentidos y aunque se nos juntaron las facturas en los salones vacíos del alma se pagaron a tiempo con las películas de la infancia y las largas cartas que no se entregaron al destino… Es tiempo mientras le dan vuelta a las hojas en blanco y dan cuerda a los corazones desvelados…

Enrique López T.

CINEMATECA: CAFÉ SOCIETY, HISTORIA UNIVERSAL DE LA ESTUPIDEZ HUMANA

En sus relatos Chéjov y Carver retratan la vida inextensa y precaria de sus personajes, existencia que siempre se está moviendo hacia derroteros aparentemente aburridos pero su verdadero destino es cruel o insospechado, y para colmo nos entretiene; y en esos escenarios donde aparentemente no pasa, pasa de todo y de a mucho: la vida no se detiene y juega con impunidad. Esto mismo sucede en la más reciente película de Woody Allen, Café Society, en apariencia es una fútil película sobre un amor de ida y vuelta, perdida en los treintas, entre el glamour de Hollywood y lo cosmopolita de New York pero tiene su juego, su coyuntura y su acento grave a lo largo y ancho de la película.

En Café Society las ciudades son los de menos, Allen podría haber elegido otras latitudes con los oficios adecuados, pero los apuntes sobre lo intrincado del “moviestar system” de Hollywood le da cierto encanto a la película sobre todo para los cinéfilos (que nutren las filas de los fanáticos y detractores del director), convocados por una cierta magia de nombres y hechos conocidos. Pero volviendo al punto, lo importante aquí es el ambiente donde se desarrolla, es decir, la “alta sociedad” que retrata el autor en una paradoja de poder, sofisticación, hipocresía, crimen, un verdadero zoológico de caracteres y pulsiones humanas.

Y es que esta “alta sociedad” es como una sala de espera hacia los muchos Infiernos y algunos Cielos de los que han logrado superar cierto límite más allá de la ley y lo permitido, en la mayoría de los casos. Utilizando la soberbia fotografía del legendario Vittorio Storaro, más un trabajo de dirección eficaz y con una voz en off que no desmerece el relato sino que hace énfasis en los puntos de conexión, Woody Allen logró su propio Pieter Brueghel donde se puede ver las escenas de liviandad y corrupción cotidianas, de poder y debilidad, de riqueza y miseria de esa alta sociedad, que hierve en movimiento y lo ha hecho con todo el lujo posible, haciendo verdadera “antropología social” con dos o tres pinceladas y una edición de alta precisión.

Quiero retomar uno de los grandes temas de la película: la hipocresía, que subyace el texto a través del desarrollo del personaje principal femenino interpretado por Kristen Stewart, que se nota que al menos tomó vitaminas, Vonnie empieza como una secretaria, libre, contestataria compañía y amor imposible del protagonista; y termina como una sofisticada dama de sociedad, por supuesto el cuento de hadas es más sórdido porque es más real. Pero ¿de verdad Vonnie es ese ser puro que desdeña los lujos y que siente lástima por las estrellas de cine con sus mansiones, y aburrimiento por la suntuosidad de Hollywood? Hay que ver la película y obtener una respuesta personal, esta franja gris de interpretación puede apuntarse como otro logro de Allen.

Ahora hay que hablar del personaje principal Bobby interpretado por Jesse Eisenberg, que por suerte se aleja del papel de Lex Luthor pero no llena por completa el cuadro como el alter ego del octogenario director; sin embargo, sí logra esa intrincada personalidad entre la culpa, el desafío, la decepción amorosa, el triunfo y la búsqueda de la nueva caída, sin quizá ese toque de tragedia a cada paso, sino pasando de una escena a otra, lo que permite a la película fluir sin gravedad. Con todo, me gusta que el personaje no se abate y sigue, regresa con el corazón roto a New York, logra los arrestos para asociarse con su hermano gánster y construir ese lugar donde toda la alta sociedad (políticos, actores, directores, deportistas, modelos, mafiosos, artistas, etc., etc.) quiere estar, y encontrase con sus iguales en un espacio de éxito y futuros prominentes, donde se decide la suerte de hombres y ciudades. Terrorífico.

Si bien el triunfo en sociedad de Bobby se basa en el dinero que produjo el crimen y sus contactos hollywoodenses, es vivificante que también sea sobre la base del esfuerzo propio, en trabajar para lograr un lugar así, se trata sin duda de una alabanza a la ética de la acción, tanto como su transformación de mandadero a un Rick Blain (Humphrey Bogart) en potencia (el jacket blanco no es coincidencia y menos con Allen, créanme).

Café Society no está entre las notas más altas del cine de Woody Allen pero no desmerece en el corpus del hijo predilecto de New York, es una pequeña pieza bien armada, tiene su encanto, un desarrollo bastante ágil, mezcla una comedia (algo triste), y un melodrama con un (falso) romanticismo, tiene además sus notas de amargura existencial, algunos buenos chistes, melancolía, angustia y una violencia del tipo de “escenas cotidianas” que Scorsese firmaría como suya sin problema. Por supuesto, habrá muchos, de hecho ya hay muchos que como siempre exigen y reclaman al director una obra de arte tras otra… pero no hay ninguna tomadura de pelo, en la marquesina se anuncia una película de Woody Allen y verán una película de Woody Allen, nadie puede sentirse engañado, además ya no se hacen películas como ésta: así que los críticos caníbales bajen la tenaza y revisen su propio índice de bateo.

Les decía que Café Society tiene sus giros, su juego, su perversión, pero el logro del director es que esto esté perfectamente mezclado y no se noten las junturas, sin duda lo logra, y me pasó algo que no me había sucedido en todo el verano con esas películas insulsas de efectos especiales, y es lograr un momento de lucidez final, que quiero compartir con el imposible lector que imagino ha llegado a este punto, cosa por demás improbable:

En la última escena muchos verán una expresión conmovedora del romanticismo que une finales y principios, con una hermosa música de fondo que hace renacer la esperanza del amor en los corazones separados… yo vi la coronación de un capítulo más de la Historia Universal de la Estupidez Humana, de la estulticia que también juega con despotismo a sabiendas que cada corazón es un pequeño hijo de puta, malintencionado y suicida, que arrasará con todo, con una vida buena… con tal de salirse con la suya, al precio que sea. “La vida es una comedia escrita por un comediante sádico”, Woody Allen lo sabe… es ese escritor de comedia, es ese pequeño dios perverso que nos engaña con malévola maestría…

Enrique López T.

STILBEIN (12): “AD ASTRA”, EL CORAZÓN DE LAS ESTRELLAS

Como todas las grandes películas de ciencia ficción AD ASTRA habla de temas importantes a dos escalas “equivalentes”: una cósmica que surca el espacio colosal allá afuera e involucra a la humanidad entera; y la otra escala es personal, íntima, atiende los abismos del alma y une al protagonista con el espectador; y ahí en el punto donde ambas escalas se tocan suceden las grandes revelaciones y se llega a un desenlace que concilia estas dos escalas. Envuelta en acción trepidante y engalanada por escenas de profunda belleza logradas por el cinefotógrafo Van Hoytema (el ojo detrás de Interstellar y Dunkerque) aborda la cuestión de fondo sobre si estamos solos o no en el Universo… y aún más importante por qué nos sentimos solos en medio de todo este universo. Brad Pitt es la flemática encarnación en pantalla de todo esto, el Mayor Roy McBride, un astronauta que se embarca en una misión profunda y personal, AD ASTRA es la historia de las relaciones entre de padre e hijo, oleadas de energía golpean la Tierra desde la orilla del universo y esto está relacionado de alguna forma con su padre, la leyenda de las exploraciones Clifford McBride (un Tommy Lee Jones que recuerda sus días como cowboy del espacio con esa mirada de tristeza y aflicción). Roy se embarca en una misión secreta de la Tierra a la Luna, a Marte y de ahí a Neptuno para detenerlo, dando lugar a un Apocalypse Now estelar. Reitero la acción es dinámica empezamos por una caída desde la estratosfera, continuamos con un ataque de “piratas estelares” en plena luna, continuamos con la toma de una nave e incluso con el ataque de organismos enloquecidos en el espacio exterior… un compendio de los mejores motivos de la exploración estelar en la ciencia ficción. Pero al ser reinterpretar la obra de Conrad el director James Gray pone el contraste perfecto con un poderoso sentimiento de soledad y reflexión, Roy discurre sobre su vida con una voz en off tranquila y profundamente sincera que se pregunta sobre su padre, de su abandono, de sus motivos, de su ruptura con la razón pero también piensa en su vida… los flashbacks de Liv Tyler le dan un sabor de Solaris pero sobre todo nos dejan ver que su fachada impávida esconde los profundos abismos que carga por dentro. La película funciona y avanza con este contraste… Brad Pitt es toda la película, incluso Tommy Lee Jones es su reflejo y logra el mismo tono vital que en The Tree of Life… AD ASTRA trabaja desde este punto para salir allá afuera a buscar repuestas, pero sabe que las respuestas están donde han estado siempre, aquí dentro en el alma, en los ojos que miran las estrellas y se preguntan sobre la soledad.

Enrique López T.

INTERPRETACIÓN DE COPENHAGUE

1. Me están sucediendo cosas extrañas: cosas como descubrir mensajes en las pequeñas cosas que se quedan mirando la obscuridad mientras comen azúcar, mientras el invierno avanza, tira los dados, se arquea desde su corona vacía y pasea por la casa con minuetos de tibieza…

2. Hay un mensaje oculto en el azul de las hojas, mensaje matemático, paradójico y de fuerza centrífuga que inicia en Copenhague y acaba en la certidumbre de que no podemos conocer todo lo que sucede en este instante o en aquel otro que se ha detenido en la puerta a ver las luces del Norte en tus ojos.

3. Mensaje oculto y contraintuitivo para el que escucha con la frente apoyada en el vidrio de la melancolía, hace garabatos, y bebe su cicuta endulzada sin deberle nada a la enfermedad o a la locura; por eso es claro y armonioso, resplandeciente para el que recita poemas de Pessoa frente a la tormenta.

4. Tu discontinuidad impredecible me encanta y hechiza la debilidad de mi lógica despeinada… eres onda, partícula, campo, fuerza, interacción, un fantasma que pasea… pero te encuentro en estas pequeñas cosas que rezan tu nombre, Sofía… mientras la fortuna te encaja en dentro del corazón, en la buchaca izquierda.

Enrique López T.